El secuestro volvió a golpear con fuerza a Ocaña. El alcalde Emiro Cañizares Plata lo calificó como el “dolor de cabeza más grande” de su administración, tras el doble rapto de los hermanos Nadín y Jhon Ortiz Soto, un hecho que ha desatado indignación nacional por la forma abierta y descarada en que fue perpetrado.
Y es que no ocurrió en la oscuridad, ni en una zona rural, ni en horas de la noche, como en muchos otros casos. Esta vez se dio a plena luz del día, en el casco urbano del municipio ocañero, sobre una de sus vías principales y muy cerca de una unidad militar.
Al cierre de esta edición, no se ha logrado establecer el motivo de este doble secuestro. Tampoco ningún grupo guerrillero con injerencia delictiva en la zona ha reconocido su responsabilidad, ni se tiene información sobre el paradero de Nadín, un importante contratista de la región que se desempeña como contratista de la Gobernación de Norte de Santander.
Además del alcalde, defensores de derechos humanos y otras personalidades locales se pronunciaron sobre el hecho, rechazando lo sucedido y solicitando a las autoridades dar con el paradero de las víctimas, identificar a los responsables y fortalecer la seguridad en el sector, ante este nuevo caso de secuestro en la región.
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Quedaron grabados
El rapto, ocurrido hacia las nueve de la mañana del 22 de abril, quedó registrado en una cámara de seguridad del barrio Acolsure, en una vía aledaña a la Circunvalar.
Los hermanos salían de un Centro de Diagnóstico Automotriz, ubicado en la vía hacia la granja de la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña, cuando fueron interceptados por hombres armados.
El grupo criminal atravesó una motocicleta Bera Socialista azul frente a la camioneta. Luego, los secuestradores abrieron la puerta del conductor mientras empuñaban armas de fuego con las que amenazaron a los hermanos, obligando a uno de ellos a pasar al asiento trasero. Todo ocurrió ante la mirada de varios motociclistas que presenciaron la escena sin poder reaccionar.
Acto seguido, uno de los delincuentes tomó el volante, otro se ubicó en la parte trasera y avanzaron unos metros. En ese momento apareció un tercer cómplice, quien caminaba desde la acera opuesta y se subió al asiento del copiloto para emprender la huida.
Según información preliminar, los captores habrían huido hacia la vereda La Madera, un punto que ha sido escenario recurrente de secuestros. Preocupa, además, que el crimen se perpetró a poco más de un kilómetro de instalaciones militares, sin que hubiera reacción inmediata del Ejército o la Policía.
Se conoció que Jhon Ortiz Soto había llegado desde Bogotá para visitar a un familiar en delicado estado de salud. Las autoridades ya adelantan operativos en la zona para dar con el paradero de los hermanos y esclarecer los móviles del secuestro.