El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, tras una ofensiva militar conjunta con Israel dirigida al sector nuclear y de seguridad de la República Islámica mientras ambas naciones llevaban a cabo acercamientos diplomáticos, lo que desencadenó una respuesta inmediata de Teherán con múltiples bombardeos contra bases estadounidenses ubicadas en el golfo Pérsico.
El operativo, denominado por la Casa Blanca como ‘Furia Épica’, consistió en cientos de bombardeos focalizados en ubicaciones militares que representaban una amenaza inminente con el objetivo de desmantelar el aparato de seguridad del régimen y forzar la caída de los ayatolás.
A través de la red social Truth Social, Trump confirmó el asesinato y calificó a Jamenei como una de las personas "más malvadas de la historia", además de catalogar el suceso como una reivindicación para las víctimas de quienes describió como una banda de matones sedientos de sangre.
El mandatario estadounidense explicó que el líder supremo iraní no logró eludir sus sistemas de rastreo y tecnología de inteligencia, y destacó que, gracias al trabajo cercano con el gobierno de Israel, los altos mandos atacados carecieron de margen de maniobra preventiva. En una entrevista telefónica posterior con la cadena ABC, el gobernante señaló que "gran parte" de la cúpula de Irán cayó bajo la incursión inicial, catalogó la maniobra militar como "un ataque muy poderoso" y afirmó que la operación transcurrió de manera óptima.
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Sobre la extensión del despliegue armado, el jefe de Estado precisó que el bombardeo ininterrumpido y de precisión continuará todo el tiempo que Washington considere necesario, y agregó que la ofensiva ya causó una destrucción estructural profunda en la nación islámica con la meta de asegurar la paz en el Medio Oriente.
Asimismo, indicó que varios miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y de las fuerzas policiales iraníes buscaron inmunidad tras negarse a luchar, ante lo cual advirtió que quienes rechacen unirse pacíficamente a la población civil ahora, más adelante solo obtendrán la muerte.
La intervención militar sorprendió a las autoridades de Irán en el momento exacto en que Teherán negociaba un acuerdo sobre su programa nuclear directamente con el gobierno de Estados Unidos.
Ante los bombardeos simultáneos, la administración de la República Islámica denunció la embestida como una agresión militar criminal que violó flagrantemente los principios pacíficos y de soberanía establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Como respuesta directa, las fuerzas armadas iraníes ejecutaron una represalia balística inminente con el lanzamiento de ataques contra las diferentes bases e instalaciones de las fuerzas militares estadounidenses que se encuentran establecidas en Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar.
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