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La discusión final de Kirikú y Gato: una banda criminal se atribuyó el doble homicidio en Villa del Rosario
El hecho ocurrió entre los límites de los barrios San Gregorio y Antonio Nariño.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 12 de Marzo de 2026

Una ráfaga de al menos diez disparos estremeció la vía que une dos de los barrios más golpeados por la guerra del microtráfico en Villa del Rosario. Cuando el eco de las balas se apagó, dos jóvenes yacían en el suelo, marcando otro capítulo de sangre en el municipio.


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Las víctimas eran Kirikú y Gato, un par de jóvenes amigos identificados oficialmente como José Arteaga Castellanos y Jesús González, respectivamente. Ambos habían pasado un rato en la carrera 15, a la altura de la calle 2N, justo en la carretera que comunica la parte alta del barrio San Gregorio con Antonio Nariño.

Sus cuerpos eran visibles desde la distancia, tendidos sobre la tierra junto a la motocicleta en la que se movilizaban. Eran residentes del sector y sus familiares no tardaron en llegar hasta la escena del crimen en la noche del pasado martes, 10 de marzo.

Sus rodillas tocaron la tierra y las lágrimas empezaron a recorrer sus rostros, pues la tragedia los había alcanzado. Era una escena dolorosa, con varios testigos. Cerca de ellos estaban los uniformados de la Policía, atendiendo la situación, y a la distancia, detrás del perímetro de seguridad, se encontraban curiosos vecinos que murmuraban entre sí tras lo sucedido.

“Y pensar que se fueron ‘bravos’ (el uno con el otro)”, decían algunos.


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La última discusión

Cuentan que en la tarde los jóvenes llegaron al sitio mientras los vecinos continuaban con sus labores rutinarias sin mayor contratiempo. Sin embargo, pasadas las cinco de la tarde, sus tonos de voz empezaron a subir: estaban discutiendo.

Nadie sabe con certeza el motivo o, si alguien lo sabe, no quiso revelarlo. Lo cierto es que no pasó mucho tiempo hasta que, antes de las 6:00 p.m., los alcanzó la muerte.

Mientras estaban en la calle con su motocicleta Bera Socialista negra, aparecieron varios criminales.

Los gritos pasaron de ser de disgusto a convertirse en desespero, provocado por el estruendo de las balas. Sonaron por lo menos diez disparos, presuntamente cinco para cada uno, en medio de momentos de tensión que dejaron una escena sangrienta.


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En mitad del camino quedó la motocicleta derribada. Junto a ella estaba Jesús, alias Gato, vestido con un suéter blanco y dando sus últimos respiros. A pocos metros, tendido bocabajo, estaba Kirikú, quien vestía ropa azul.

Los responsables escaparon sin dejar rastro, mientras la comunidad descubría el doble asesinato y alertaba a las autoridades, que llegaron poco después y acordonaron la escena, la cual rápidamente se llenó de curiosos.

La noticia corrió hacia Antonio Nariño, de donde llegaron familiares y allegados de las víctimas. Con las rodillas en el suelo y llevándose las manos a la cabeza, lamentaban la muerte de los jóvenes.

Reaparecieron Los Innombrables

Luego de casi un mes de silencio, el grupo criminal Los Innombrables volvió a emitir un comunicado en el que, nuevamente, se atribuyó la responsabilidad de este crimen, presuntamente en contra de Kirikú.

En el mensaje lo señalaron como un dinamizador de hurtos y vendedor de estupefacientes en Villa del Rosario, asegurando que se trataría de una víctima más del presunto “plan exterminio” que ejecutan en el municipio.

En lo corrido del año se han registrado 12 homicidios en esta localidad y, con estos dos, Los Innombrables estarían involucrados en ocho de ellos.

Las autoridades avanzan en la investigación para establecer qué tan verídica es dicha afirmación y si en realidad los jóvenes tenían vínculos con el mundo criminal.

Sin embargo, por lo que mostraban en redes sociales, esa posibilidad no parecería tan alejada de la realidad. Kirikú aparece en varias fotografías junto a personas que portaban armas, mientras que Gato incluso posaba en imágenes sosteniendo este tipo de elementos.


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Gato y Kirikú armados

Las víctimas

“Tal vez la muerte es la que nos va a separar”, dice una canción que la novia de Jesús le dedicó en redes sociales. La joven lo llamaba “Ojitos”, por el tono claro de sus ojos.

“Un día te la dediqué y al otro día la estoy viviendo contigo; cuando me dueles, te amo”, escribió la joven en una publicación.

En fotografías compartidas por el mismo Jesús González, se observaban varias armas de fuego y munición. Incluso armaba mensajes con referencia a grupos criminales, como “solo la P”, en alusión a La Familia P, y “México se muere”, en referencia al grupo rival conocido como Los Mexicanos.

Por su parte, Kirikú mantenía un perfil más bajo. En algunas fotografías aparecía junto a personas armadas y, años atrás, había sufrido el asesinato de un amigo cercano, Gabriel Navarro, a quien incluso visitaba en el cementerio.


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