Pareciera que el poder del Eln en la frontera es tan grande, que ni la Policía ni el Ejército se quieren arriesgar a perder a uno de sus hombres y por eso no adelantan planes contundentes para frenar su accionar en muchos de los pasos ilegales.
Si quieres tener acceso ilimitado a toda la información de La Opinión, apóyanos haciendo clic aquí: https://bit.ly/_Suscríbete_Aquí
Una de esas trochas donde este grupo armado ilegal hace lo que quiere y asesina a cualquier hora del día o de la noche, bajo la mirada inerte de las autoridades, es la conocida como La 51. En este paso fronterizo, semanalmente, están cometiendo uno o dos homicidios.
A pesar de que esta situación criminal viene desde hace varios meses, no se conoce una acción contundente por parte de la Policía o del Ejército. De día se puede ver cómo entran y salen personas de esa trocha y en la noche se convierte en una zona de terror, pues quienes residen por ahí cerca, saben que en cualquier momento puede aparecer un grupo de hombres fuertemente armados con una o dos personas, las matan casi en la mitad del Anillo Vial Oriental y se regresa tranquilamente, como si nada hubiese pasado.
“Por acá no se ve casi el cuadrante y cuando pasa, va rápido. Por este camino se mueven migrantes y mercancía, pero eso no le importa a la Policía”, comentó un par de personas que habitan por esa zona.
La víctima más reciente
La noche del domingo se dio el hecho más reciente. Una mujer fue asesinada de varios disparos y su cadáver quedó sobre el pavimento. Unos conductores que pasaban por el lugar, fueron los que se dieron cuenta de lo sucedido y alertaron a la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), y diez minutos más tarde, el lugar se llenó de patrullas.
Se conoció que la víctima, identificada como Andreina Galue Pabón, de 30 años, fue secuestrada la noche del sábado, por un grupo de hombres armados, presuntamente del Eln, que llegó antes de la medianoche a su casa, ubicada en Pedro María Ureña (Venezuela), llevándosela a la fuerza, para asesinarla al otro día de al menos seis balazos.
Lo que se sabe extraoficialmente es que los desconocidos llevaron a la mujer a una finca en la población Tienditas, donde la mantuvieron amarrada de pies y manos, y 24 horas después la trajeron a ese sector de Boconó y la mataron de varios disparos en la cabeza, la mano izquierda, la frente y el oído derecho.
Esta misma historia se ha repetido en varias oportunidades, no solo en este lugar, sino también en el corregimiento Juan Frío, de Villa del Rosario, y en la vía a San Faustino.
Aunque los miembros de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho) se encargan de llevar a cabo la inspección técnica y el levantamiento de los cadáveres, las pesquisas no avanzan por parte de los investigadores judiciales.