“Mataron al hijo de Jessica”. Esa fue la frase que ayer se repetía entre los vecinos del barrio Claret, en la ciudadela Juan Atalaya, mientras el resto de la ciudad comentaba los hechos ocurridos en Caracas, Venezuela, que derivaron en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El asesinato de Juan Diego Alvarado, de 17 años, ocurrido a las 12:30 de la madrugada del sábado, sorprendió a algunos, pero no tanto a otros, debido a que el menor, presuntamente, “andaba en malos pasos”, según fuentes consultadas.
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El homicidio se perpetró en la cancha Las Mellas de esa comunidad, colindante con la autopista Juan Atalaya. De acuerdo con las investigaciones preliminares de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), un pistolero llegó en motocicleta, se bajó y lo interceptó para atacarlo sin mediar palabra.
Juan Diego quedó tendido en uno de los costados del espacio deportivo, mientras un charco de sangre comenzaba a rodearlo. A esa hora aún había jóvenes en el lugar, quienes salieron corriendo al escuchar las detonaciones.
Minutos después, algunos se acercaron para conocer el estado del joven, pero ya no había nada que hacer, pues los tres disparos que recibió en el pecho le causaron la muerte de manera inmediata.