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Históricos
El Club de caza, pesca y tiro de Cúcuta
La historia de este club no difiere de algunos otros que sufrieron el mismo proceso.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 2 de Mayo de 2026

Uno de los clubes deportivos de la ciudad, más reservados, es (o era) sin duda el Club de Caza, Tiro y Pesca, que con el pasar de los tiempos ha ido atenuándose paulatinamente en la medida del avance de las normas de protección y cuidado de la biodiversidad. No obstante, fue en su época, una de las instituciones de mayor reconocimiento por el impulso que imponía a sus actividades, tanto locales como regionales y en algunos casos a nivel internacional.

La historia de este club no difiere de algunos otros que sufrieron el mismo proceso. Una escisión generada por miembros del Club de Cazadores, quienes consideraron desvincularse en razón de la falta de atención a sus pedidos de promoción de algunas actividades deportivas relacionadas con el objeto social del Club, como eran las prácticas de la pesca deportiva y el tiro deportivo, ambas ligadas a su propósito.

Como resultado de estas circunstancias, un grupo de socios, incluidos tres de los fundadores del Cazadores, se retiraron y conformaron la nueva corporación a la que denominaron como aparece en el título de esta crónica.  Esto sucedió el 19 de marzo de 1954, y en casa de la señora Sara Jácome de Castro, se reunieron para constituir el nuevo club, dieciocho entusiastas aficionados, en su mayoría socios del Cazadores quienes sin embargo, continuaron vinculados a él.

Ese día se firmó el Acta  de Constitución No. 1, documento que sirvió para que se le otorgara el reconocimiento legal al expedírsele la Personería Jurídica No.469 del 15 de marzo de 1955, lo cual le permitió afiliarse a la Federación Colombiana de Tiro y Caza, zona Norte de Santander. Por esa época su dirección cablegráfica asignada fue: CAZAPES.

Podemos asegurar que esta asociación transitó por dos etapas antes de su ocaso. La primera, desde su inicio, fue liderada por el ingeniero Rolando Peñaloza Adder, quien durante 13 años obtuvo logros destacados en el campo deportivo, con algunas participaciones en concursos y torneos locales y nacionales, sin embargo, aún no contaban con una sede que le permitiera gozar de cierta autonomía para mejorar y expandirse.

En 1968, se da inicio a la segunda etapa, esta sí de mayor crecimiento y desarrollo, con la elección como presidente de Julio Ramírez Jácome, un destacado comerciante del ramo de los juegos de azar, particularmente la distribución de las más importantes loterías del país.

Inicia su gestión suscribiendo con el Grupo de Caballería Mecanizado No. 5 Maza, la primera Acta de Relación de armas pertenecientes a los socios, para la respectiva inspección periódica que debe realizarse obligatoriamente. A partir de entonces se da comienzo a muchas y variadas actividades a nivel nacional como fueron, el Concurso de Perros Venaderos, el Campeonato de Tiro al Corzo, que más adelante se llamó Blanco Móvil Jabalí. A nivel local, se realizaron concursos de Tiro de Skeet, Trapp, Tiro de la Paloma y Campeonatos de Pesca en los ríos Catatumbo y Zulia, lo mismo que de guartinaja, un tipo de ave, muy reconocida de la región.

Dice un comentario escrito por el señor Alfredo Bustos Rodríguez, autor de algunas de las reseñas citadas en este escrito que “(…) la camaradería deportiva deja gratos recuerdos en nuestras mentes y esos tiempos fueron de verdadera amistad y comprensión entre cada uno de los componentes deportivos de estas agrupaciones que se hacen para el esparcimiento y la familiaridad que se llega entre los diferentes grupos dedicados al deporte”.

Mientras el proyecto deportivo se consolidaba en cabeza de su nuevo presidente, se mantenía en el ambiente la idea de construir una sede social que permitiera  otorgarle a sus integrantes mayores comodidades y facilidades para complementar sus actividades, ya no solamente en el campo competitivo sino en lo social y para ello lograron materializar la compra de un lote de terreno en la vecina población de El Zulia, de  seis y media hectáreas, llamado El Triunfo.

Leemos en los documentos del club, que la construcción se inició con el levantamiento de una edificación que se llamó El Galpón, al que fueron adecuando en la medida que se obtuvieran los recursos para que fuera homologado por la Federación Colombiana de Tiro. Realizadas de manera conveniente, especialmente en cuanto a la iluminación exigida en las normas, se habilitaron las instalaciones de tiro al Blanco Móvil Jabalí y Trapp, entre otros. Adicionalmente y con grandes esfuerzos, se logró convencer a los hijos de socios que se entrenaran en unas nuevas modalidades que fueron apareciendo en ese ámbito deportivo ya no con armas de fuego sino con Tiro ARCO FITA.

Arco Bajo Techo y Arco de Campo, además de ARMAS CORTAS como Pistola Libre, Velocidad sobre Siluetas, Fuego Central, Pistola Standard, Pistola Automática, Carabina tres Posiciones, Carabina Match Inglés, Carabina Standard, Carabina Neumática, Jabalí Mixto, Blanco Móvil Conejos, Skeet, Trapp Automático, Fosa Olímpica, Tiro al Pichón y Arco en la diferentes modalidades.
En lo referente a las competencias de tiro,  cabe mencionar la participación del Club, en 1974, en los Juegos Deportivos Nacionales, en los que se destacaron Miguel Trujillo y el Motilón Dorado Ramón Arenas, obteniendo un meritorio cuarto lugar, lo que le permitió ser seleccionado entre los ochenta participantes que defendieron el tricolor nacional, en el Campeonato Las Américas realizado en Ciudad de México en compañía del recordado Helmut Bellingrodt, primera medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972.

Para culminar esta reseña, baste citar la actividad de la paciencia, la pesca. Se lee en los documentos estudiados que la pesca fuera de concurso, fue siempre la meta de los viajes de Semana Santa, por lo general, a los grandes ríos cercanos como el Catatumbo, el Caparo y el Cantón.

En cuanto a los concursos de pesca, parece que no fueron especialmente atractivos para los socios pues durante todo el tiempo que se dedicaron a sus actividades, sólo participaron en dos de ellos, uno en Bucaramanga organizado por el Club Cazadores Unidos y otro en San Cristóbal en Venezuela, sin que se dieran a conocer resultados. Un solo dato conocido respecto del grupo de pesca, fue el llamado La Pesada, conformado por Julio Ramírez, Rolando Peñaloza y Alfredo Bustos, quienes realizaban jornadas ocasionales.

En estos tiempos en que la caza está prohibida y la pesca agotada, sólo queda  evocar el recuerdo de los tiempos felices recorriendo los montes, ríos, lagunas y valles de la comarca del Cacique Cúcuta, remata don Alfredo Bustos.

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com


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