Durante más de 23 años, Johanna Fadul ha construido una carrera constante y concisa en la televisión colombiana. Marcada por la disciplina y la permanencia, su nombre no apareció de forma repentina ni estuvo asociado al escándalo como motor de visibilidad; al contrario, se fue consolidando a través de años de trabajo continuo, papeles protagónicos y una presencia estable en producciones de alto rating.
Por eso, cuando a finales de 2025 su figura quedó envuelta en una fuerte polémica tras un viaje a Israel y declaraciones que generaron rechazo en redes sociales, el impacto fue mayor; no solo por lo que dijo, sino porque ese episodio contrastó con una trayectoria que, hasta entonces, había estado limpia y alejada del ruido mediático.
Fadul debutó en televisión siendo adolescente, en una época en la que entrar y sostenerse en la industria exigía mucha más constancia y no existía la viralidad. Participó en producciones como Padres e hijos, donde comenzó a hacerse visible para el público colombiano, y luego fue sumando papeles en series y telenovelas que la mantuvieron vigente durante los años 2000 a 2010.
El punto de quiebre en su carrera llegó con Sin senos sí hay paraíso, donde interpretó a Daniela Barrera, uno de los personajes más recordados de la franquicia. Ese rol no solo le dio proyección internacional, sino que la consolidó como una actriz capaz de sostener personajes complejos, intensos y con alto impacto narrativo.
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A partir de allí, su nombre dejó de ser sólo reconocible para convertirse en una marca dentro de la ficción televisiva colombiana.
Durante más de dos décadas, Fadul trabajó de forma ininterrumpida, sin ausencias prolongadas ni controversias públicas relevantes: “Tengo más de 23 años de carrera y es la primera vez que me pasa algo así”, afirma hoy, cuando se refiere al episodio que la puso en el centro de la crítica pública
El viaje que le cambió la vida a Johanna Fadul
La polémica estalló tras un viaje a Israel en el que participó como figura pública. Sus publicaciones y comentarios tras ser cuestionada sobre esa decisión fueron interpretados por muchos como una postura insensible frente al conflicto en Gaza, lo que desató una ola de críticas, cuestionamientos éticos y señalamientos directos. En redes sociales el debate se volvió inevitable y la cancelación inminente.
“Hablan sin saber..., son personas que no me conocen, que no tienen ni idea de quién soy y que me están crucificando por haber dicho unas palabras que fueron mal entendidas o mal interpretadas”, explicó la actriz sobre lo sucedido; sin embargo, no desconoce la reacción: “Respeto completamente el pensamiento, la emoción y el odio con el que la gente se refirió hacia mí”.
Y es que para Johanna el punto central es otro y ese es precisamente su fuerte: “Toda mi vida he tenido una carrera limpia, donde nadie había tenido nada que decir y por una historia, por un mal comentario, por haber hecho un viaje..., eso no me define. Soy mucho más allá que un escándalo”.
Johanna Fadul en ‘La casa de los famosos’
Con esa controversia todavía fresca, Johanna decidió ingresar a ‘La Casa de los Famosos Colombia 3’ que estrenó el pasado lunes 12 de enero a través de RCN, uno de los formatos más exigentes en términos de exposición. Allí no hay personajes ni edición favorable, lo que se muestra es convivencia, reacción y toma de decisiones en tiempo real 24/7.
“Esto para mí es un revuelto y una mezcla de todas las emociones... nervios, ansiedad, pero felicidad, porque me parece espectacular estar aquí adentro, en la casa más vista por toda Colombia”, relata sobre su ingreso al programa. Para ella, el reality no es un descanso de su carrera actoral, sino un reto que “supera y pasa límites”.
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Dentro de la casa, Fadul ha sido una participante activa. Asumió el rol de líder, tomó decisiones visibles y se involucró en dinámicas que inevitablemente generaron tensiones. Ha construido vínculos claros con participantes como Juanda Caribe, Alejandro Estrada, Marilyn Patiño y Sara Uribe, con quienes ya tenía algún tipo de cercanía previa.
Sobre los nuevos, mantiene una mirada más analítica. De Juanse, por ejemplo, dice que le parece “un niño bellísimo, muy noble, muy genuino”, aunque intuye que “detrás de ese niño inocente puede haber una personalidad y un carácter bastante fuerte”.
Johanna también sorprendió con una amistad inesperada, pasando de rivales a compañeros, ha logrado limar asperezas y construir una relación pacífica con el influencer Valentino Lázaro, lo que la ha puesto de buena forma en el ojo público.
Su mayor preocupación dentro del reality no ha sido el conflicto, sino la irrelevancia. “Mi mayor miedo es que no pase nada bonito, que sea un mueble o que sea aburrida, que no le guste a la gente”, admite sin rodeos. Y ese temor explica precisamente su disposición a participar, opinar y exponerse.
La disciplina como su clave de vida
Entre discusiones y estrategias, también han salido a flote detalles poco conocidos de su vida cotidiana. “Yo peso mi comida. Soy demasiado disciplinada, como muy saludable y en porciones específicas”, cuenta, revelando un rasgo de control y rigor que pocas veces había mostrado públicamente pero que sin dudas es la razón por la que hoy sigue en pie a pesar de todo.
Hoy, aunque Johanna Fadul atraviesa uno de los momentos más complejos de su carrera, con la polémica por el viaje a Israel que marcó un antes y un después, esto no borra más de dos décadas de trabajo sostenido.
Su paso por La Casa de los Famosos ha permitido que parte del público vuelva a mirarla desde otro lugar y no solo como la actriz del escándalo reciente, ni ese “talento inalcanzable” sino como una verdadera profesional, pero sobre todo, como un ser humano con historia, aciertos, errores y una trayectoria que no empezó -ni termina- en una controversia.
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