Desde las primeras horas de la mañana de este miércoles 14 de enero, el Movistar Arena se convirtió en un espacio de recogimiento para despedir a Yeison Jiménez. Miles de seguidores se reunieron para rendir homenaje al intérprete de música popular en un escenario muy importante para su carrera.
Entre los múltiples momentos que se vivieron durante el acto, hubo uno que detuvo el murmullo del Movistar Arena y dejó a muchos con lágrimas en los ojos: la intervención de Thaliana Jiménez Restrepo, hija menor del artista, quien subió al escenario acompañada por su abuela para dirigirse al público.
“Agradezcan mucho por sus papás”: el mensaje de Thaliana Jiménez
Con la voz entrecortada y visiblemente conmovida, la pequeña Thaliana saludó a los asistentes con gestos de cariño. “Yo quiero decirles una cosa, y aunque sean grandes o chiquitos, agradezcan mucho por sus papás, porque ellos dieron todo, lucharon por ti y te dieron lo mejor”, expresó la menor, provocando un silencio absoluto entre los presentes.
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Luego, compartió uno de los recuerdos más íntimos sobre su padre: “El sueño de mi papá era vernos crecer. No lo pudo hacer, pero sé que lo podrá hacer en el cielo. Ya hablé con mi papá y él solo quería que oraran mucho por él”. Sus palabras se convirtieron en uno de los momentos más dolorosos y a la vez más sinceros del homenaje.
El acto también contó con la presencia de colegas y amigos cercanos del cantante. Uno de los primeros en subir al escenario fue Pipe Bueno, quien interpretó Tengo ganas y dejó un mensaje al público: “No olviden decirle a las personas que queremos, que los amamos”.
El sueño que Yeison Jiménez aún quería cumplir
Durante el homenaje también se recordó uno de los sueños que marcó los últimos años de vida de Yeison Jiménez. En 2021, el cantante habló públicamente de su deseo de tener un avión, una idea que muchos consideraron extravagante, pero que meses después se materializó en una avioneta que le permitió cumplir con su exigente agenda artística.
Volar se convirtió en una de sus grandes pasiones. Con el tiempo, ese interés fue creciendo hasta transformarse en un nuevo anhelo: pilotear su propio avión. Yeison confesó que ese era el único sueño que aún tenía pendiente. En una de sus últimas reflexiones aseguró que, si la vida se lo permitía, esperaba sorprender pronto con su licencia de piloto privado.
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