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Esta es una de las principales razones por las que quiebran las pymes en Colombia
En Colombia existen más de 1.7 millones de empresas registradas y el 91,7% son microempresas, cuya estabilidad financiera es determinante para el empleo y la economía nacional.

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Esta es una de las principales razones por las que quiebran las pymes en Colombia
En Colombia existen más de 1.7 millones de empresas registradas y el 91,7% son microempresas, cuya estabilidad financiera es determinante para el empleo y la economía nacional.
La opinión
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Lunes, 23 de Febrero de 2026

En un entorno marcado por la volatilidad económica y las recientes decisiones de emergencia económica adoptadas por el Gobierno, la estabilidad financiera de las empresas colombianas enfrenta una presión creciente.

Para las más de 1.7 millones de compañías registradas en el país, de las cuales el 91,7% son microempresas, la gestión del flujo de caja deja de ser un tema operativo y se convierte en un factor que puede definir la supervivencia o quiebra de miles de negocios.


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Esta vulnerabilidad estructural se refleja en que la tasa de supervivencia empresarial en los primeros cinco años sigue siendo uno de los principales desafíos para el tejido productivo colombiano. En muchos casos, el problema no suele ser la falta de mercado, sino la capacidad de las empresas para sostener su operación en el tiempo en entornos cada vez más exigentes, con impacto directo en el empleo y la economía nacional.

En este escenario, el crédito deja de ser solo una herramienta de crecimiento y pasa a convertirse en un factor de riesgo o de supervivencia empresarial. Cuando el endeudamiento no está alineado con la capacidad real de pago o no responde a una necesidad productiva concreta, puede acelerar la fragilidad financiera y poner en riesgo la continuidad del negocio.

Según Kapital, el reto en 2026 no es solo ampliar el acceso al financiamiento, sino promover un enfoque de crédito saludable, entendido como aquel que mejora la liquidez sin comprometer la estabilidad futura de la empresa.

“Cuando la mayoría del empleo del país depende de las pymes, la salud financiera se convierte en una prioridad económica. El reto no es únicamente acceder a recursos, sino hacerlo con planeación y con claridad sobre el impacto que tendrá cada decisión en la caja del negocio”, afirmó la country manager de Kapital Colombia, Vivian Acuña.


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En Colombia, uno de los principales factores de quiebra empresarial no es la falta de ventas, sino el desajuste entre ingresos y egresos. Pagos inmediatos a proveedores, ciclos largos de recaudo y márgenes estrechos generan tensiones que, en entornos económicos exigentes, pueden amplificarse.

“Un crédito saludable es aquel que acompaña el ciclo real del negocio. Si el financiamiento no genera eficiencia, no fortalece inventarios estratégicos o no impulsa crecimiento medible, termina convirtiéndose en una carga que afecta la sostenibilidad”, agregó Acuña.

¿Qué implica un crédito saludable?

En un entorno de mayor incertidumbre, contar con financiamiento alineado al ciclo real del negocio no solo reduce riesgos, sino que fortalece la capacidad de adaptación. Entre sus principales beneficios se encuentran:

  • Mayor previsibilidad financiera y capacidad de planeación.
  • Relación más sólida con proveedores y mayor poder de negociación.
  • Mayor agilidad para responder a picos de demanda o necesidades operativas.
  • Menor exposición a escenarios económicos adversos.

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Así mismo, desde la experiencia de Kapital, existen principios básicos que pueden marcar la diferencia en un entorno económico retador:

  • Proyectar el flujo de caja antes de adquirir cualquier obligación financiera.
  • Asegurar que la cuota mensual no supere la capacidad real de generación de efectivo.
  • Destinar el financiamiento a actividades que generen retorno medible, como inventarios estratégicos o expansión comercial.
  • Priorizar soluciones flexibles que se adapten a los ciclos operativos del negocio.

A tres años de su llegada al país, la compañía ha colocado más de US$50 millones en financiamiento y ha acompañado a más de 1.300 pymes en distintos sectores y regiones. Actualmente cuenta con 850 clientes activos y presencia en cerca del 80% del territorio nacional, consolidando su enfoque en micro y pequeñas empresas.

El desafío para las pymes colombianas no es únicamente acceder a recursos, sino hacerlo con criterio y visión estratégica. En un entorno donde la liquidez puede definir la estabilidad empresarial, adoptar un enfoque de crédito saludable puede marcar la diferencia entre crecer de manera sostenible o comprometer el futuro del negocio.


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El sector del plástico cierra un 2025 de crecimiento en producción, exportaciones y empleo. Regulación ambiental, importaciones a bajo costo y año electoral marca el rumbo en 2026.
La opinión
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La industria plástica en Colombia enfrenta un 2026 en medio de un entorno marcado por cambios regulatorios, mayor presión competitiva internacional y alta incertidumbre macroeconómica y política, tras un año de resultados positivos. 

Así lo señaló Acoplásticos, gremio que representa a las cadenas productivas de las industrias del plástico, caucho, pinturas, materiales compuestos, tintas y fibras, al identificar los cinco temas estratégicos que definirán el rumbo del sector el próximo año.


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Durante 2025, las industrias del plástico y el caucho mantuvieron su dinamismo. En el caso de la fabricación de productos plásticos, la producción real creció 0,3%, las ventas reales aumentaron 1,5%, el empleo se incrementó en 2,3% y las exportaciones registraron una variación positiva de 0,7%. 

El sector mantuvo ventas estimadas por encima de los $35 billones y un aporte clave al empleo nacional, con cerca de 250.000 empleos directos, además de aproximadamente 100.000 personas vinculadas a las cadenas de reciclaje.

“Los resultados de 2025 muestran una industria que ha logrado mantener estabilidad, inversión y crecimiento en un entorno complejo. El contexto de 2026 exigirá anticipación, mayor productividad y una visión estratégica de largo plazo”, afirmó el presidente ejecutivo de Acoplásticos, Daniel Mitchell.

1.    Sostenibilidad y economía circular

La transición hacia la economía circular seguirá siendo uno de los principales ejes del sector. El cumplimiento de la ley de plásticos de un solo uso, el avance en las metas de reciclaje y el fortalecimiento de la capacidad instalada para el aprovechamiento de materiales serán determinantes. En los últimos años, la industria ha sumado cerca de 100.000 toneladas adicionales al año a su capacidad de reciclaje, alcanzando una capacidad instalada cercana a 500.000 toneladas anuales en el país.


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2.    Competencia por importaciones a bajo costo

El incremento de importaciones, especialmente desde Asia y a precios bajos, continuará presionando la competitividad de la industria nacional. En un contexto de cambios en el comercio internacional, este fenómeno exige mayores niveles de eficiencia productiva, innovación, articulación y agilidad institucional en la toma de decisiones para garantizar condiciones de competencia equitativas frente a los productos importados.

3.    Internacionalización y crecimiento de exportaciones

La internacionalización seguirá siendo una prioridad estratégica para el sector. En 2025, las exportaciones de productos plásticos cerraron en US$1.750 millones, mientras que el sector de fabricación de pinturas, barnices y revestimientos similares, tintas para impresión y masillas exportó US$112,8 millones, lo que representa un crecimiento del 22,3 % frente a 2024, consolidando así la relevancia y competitividad del sector en los mercados internacionales.

4.    Entorno macroeconómico incierto

La volatilidad de la tasa de cambio, la incertidumbre fiscal, la complejidad que se ha derivado del aumento inesperado del salario mínimo y las posibles modificaciones tributarias seguirán impactando a sectores transables como plásticos, caucho y pinturas. Este escenario obliga a las empresas a fortalecer la planeación financiera, gestionar riesgos y tomar decisiones de inversión con prudencia, sin perder de vista la necesidad de crecimiento y modernización.


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5.    Incertidumbre política y año electoral

El año electoral en Colombia introduce un componente adicional de incertidumbre que puede afectar la inversión y la toma de decisiones empresariales. La falta de claridad sobre el rumbo político y económico del país representa un desafío transversal para la industria, que requiere estabilidad regulatoria y reglas de juego claras para sostener su desarrollo.

“La industria plástica es un actor estratégico para la economía colombiana, presente en múltiples cadenas productivas y con un aporte relevante en empleo, innovación y sostenibilidad. Los retos hacia 2026 son: seguir diversificando la canasta productiva y los mercados de exportación, mejorar la productividad y la calidad de los productos para competir en los mercados globales, cumplir la regulación ambiental y consolidar un crecimiento sostenible”, concluyó Daniel Mitchell.

En este contexto, el gremio resalta la importancia de que las empresas del sector fortalezcan sus capacidades internas, inviertan en talento humano, adopten nuevas tecnologías y profundicen la transformación digital y la industria 4.0, así como el trabajo gremial y la articulación con el Gobierno y los actores de la cadena productiva.

Sobre Acoplásticos: Entidad gremial colombiana, sin ánimo de lucro, que reúne y representa a las empresas de las cadenas productivas químicas, que incluyen las industrias del plástico, caucho, pinturas, tintas y recubrimientos, fibras, impresión 3D, petroquímica y sus relacionadas.


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