En el doble homicidio de Pedro Antonio Breto Jiménez y de un segundo hombre, identificado de manera no oficial como Camilo Figueroa, hay una hipótesis que cobra fuerza desde el inicio de la investigación y es que el mundo criminal habría terminado pasándoles factura por su pasado judicial.
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El crimen, ejecutado con precisión por dos pistoleros que cumplieron su misión a cabalidad, es una prueba de que una orden, presuntamente emitida por algún poderoso delincuente de la ciudad, habría marcado el final de sus vidas.
Pedrito, también conocido con el alias de el Veneco y Camilo, conocido como Daniel o el Paisa, no tenían precisamente una hoja de vida limpia. En especial el primero, quien ya había pasado dos veces por prisión y, además, estaría vinculado a una peligrosa banda criminal de la ciudad. Sobre el Paisa se tiene menos información, pero fue visto en fotografías junto a su compañero en presencia de armas de fuego.
Las autoridades investigan una presunta vinculación de los occisos con bandas delincuenciales. Sin embargo, al cierre de esta edición no habían logrado establecer plenamente la identidad de Camilo más allá de su primer nombre. Sobre Pedrito, sí confirmaron que sería integrante de ‘la Familia P’, según información judicial emitida por la Policía Metropolitana de Cúcuta, por lo que la principal hipótesis apunta a una disputa entre bandas.
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Con sevicia y sin lugar a dudas
Las muertes ocurrieron hacia las 11:00 de la noche del pasado miércoles, 15 de abril, cuando el Veneco y el Paisa se movilizaban en un Chevrolet Aveo GT gris, de placa RBM-753, por la avenida Los Libertadores. Al llegar al semáforo de la avenida 2, en la Zona Franca, se detuvieron al encontrar la luz en rojo.
Ese alto terminó siendo fatal. Segundos después, aparecieron dos motocicletas, cada una con un hombre armado a bordo. Aunque venían por el sentido contrario y estaban en el semáforo opuesto, cruzaron rápidamente, invadieron el carril en contravía, se detuvieron frente al vehículo y abrieron fuego sin contemplación.
Cerca de 20 disparos se escucharon en la zona. La mayoría impactaron el automóvil, aunque uno de los proyectiles alcanzó una camioneta que se encontraba al lado. La muerte de ambos ocupantes fue inmediata: quedaron tendidos en sus asientos, en medio de un baño de sangre.
Tras el ataque, los sicarios huyeron y aún son buscados por las autoridades. Unidades policiales llegaron al lugar para atender la situación. Pedro Antonio Breto fue identificado en el sitio gracias a su documentación. En cuanto a la otra víctima, un conocido indicó a los uniformados que se llamaba Camilo, aunque le decían Daniel. Posteriormente, en redes sociales, allegados señalaron que su apellido sería Figueroa.
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Oscuro pasado
Los últimos siete años en la vida de Breto, quien cumpliría 28 años mañana 18 de abril, estuvieron marcados por procesos judiciales y constantes entradas y salidas de prisión. Había recuperado su libertad poco antes de su muerte, tras ser capturado en mayo del año pasado durante un allanamiento en Lomitas, Villa del Rosario, donde le hallaron una pistola con cargador extendido.
Según la información judicial de ese momento, estaría vinculado con cobros extorsivos, amenazas contra comerciantes e incluso fue indiciado por un homicidio ocurrido en 2024.
Su historial delictivo venía desde antes. En marzo de 2019 fue capturado como presunto integrante de Los Pelusos, mientras cobraba una extorsión de 1.100 dólares y un millón de pesos a un establecimiento de turismo en la Terminal de Transportes.
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