“Me explicó alguien que, si pasa a San Antonio y tanquea en pesos, le sale por $80.000, pero si lo hace en bolívares –vía transferencia– le cuesta $49.000. Así le sale mucho más barato. Entonces vienen y traen la gasolina para acá, como antes”
“Hay un exagerado hurto de combustibles en el sur del Cesar que no está siendo controlado por el Gobierno adecuadamente” y no solamente se va para el Catatumbo sino que hay un excedente que traen hasta Cúcuta, a través de guías de transporte falsificadas.
Estas dos delicadas situaciones conocidas por La Opinión requieren la urgente investigación y seguimiento por parte de las autoridades respectivas con el fin de prevenir que adquieran más fuerza y golpeen la economía local.
¿Estamos ante el resurgimiento del contrabando de combustible venezolano? ¿Desde cuándo comenzó de nuevo este negocio que en el pasado imperó en la zona de frontera?
El Ministerio de Minas y Energía, la Policía Fiscal y Aduanera y hasta la Cancillería están llamados a tomar medidas sobre este asunto en específico que fue denunciado por miembros del gremio de las estaciones de servicio en el área metropolitana.
Es urgente avanzar en una investigación que registre posibles acciones para facilitar la llegada, nuevamente, de hidrocarburos venezolanos a territorio cucuteño a más bajo costo, para supuestamente ser comercializado en pimpinas en las calles.
Un proceso de estos tiene que ser muy riguroso con el fin de detectar realmente cuál es la fuente central que alimenta en la actualidad este negocio irregular de los combustibles que se ve de nuevo en puestos situados en diversos barrios de Cúcuta, El Zulia, Los Patios y Villa del Rosario.
De un tiempo para acá se ha hecho palpable la reaparición de las ventas de gasolina en recipientes plásticos, recibiendo como razón el de que se trata de combustible subsidiado. Sin embargo esta precisión deja más dudas que certezas.
Luego el viejo problema que está haciendo sonar otra vez sus cadenas tiene que ser objeto de un plan especial de análisis, recolección de pruebas y evaluación profunda de lo que está ocurriendo en la zona de frontera en cuanto al sector de los hidrocarburos.
De llegar a detectarse indicios ciertos, es urgente la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores para dar a conocer esta situación al gobierno venezolano, mientras que en territorio colombiano es indispensable que se dispongan operativos anticontrabando para cerrarle el paso a este negocio de la gasolina y el ACPM que en el pasado movía miles de millones de pesos en esta región del país.
Y el factor del combustible que se roban en el sur del Cesar igualmente debe ser conjurado, porque en últimas la región terminará siendo la afectada en cuestión de empleo porque cientos de ellos pueden quedar expuestos a perderse en las estaciones de servicio, mientras que podrán caer los ingresos por concepto de la sobretasa a la gasolina la cual beneficia a los municipios y al departamento.
Calles llenas de pimpineros, gasolineras vacías y negociantes surtiendo a los vendedores informales es un pasaje del pasado que podríamos estar repitiendo si las autoridades no hacen valer la ley y el orden.
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