

Habrá que hacer un plan de cooperación con México y los mismos Estados Unidos para enfrentar la alianza entre el Eln y el cartel de Sinaloa a quien se le señala de ser prácticamente que el comandante de esta guerrilla que hoy se encuentra en el ojo del huracán por la guerra que desató la peor crisis humanitaria en el Catatumbo.
No es raro escuchar el nombre de la organización narcotraficante extranjera que en esta zona donde la extensión de cultivos ilícitos cubre 43.178 hectáreas, adquiere grandes cantidades de cocaína para inundar diferentes mercados.
Con todo lo que ocurre en dicha subregión nortesantandereana, cobra vigencia lo que en una oportunidad manifestara a este medio informativo quien fuera obispo de Tibú, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos: la falta de un aparato institucional sólido, presente, que hiciera valer los derechos de las personas que habitaban este valioso territorio, permitió que apareciera uno de los principales enemigos del Catatumbo, los cultivos ilícitos.
En la actualidad la situación empeoró a tal extremo que hizo metástasis para llegar a convertirse en la peor crisis humanitaria de todos los tiempos por efectos de ese combustible del conflicto armado como lo es el negocio del narcotráfico.
Ante la consideraciones y señalamientos desde el alto gobierno de que al Ejército de Liberación Nacional lo dirigiría la que es considerada como la mayor y más poderosa organización de narcotraficantes del hemisferio occidental, lo obvio es combatirlo para derrotarlo y llevarlo ante la justicia nacional e internacional.
En materia de negociaciones de paz, al menos por un tiempo no tendrían cabida con ese grupo armado organizado, por la denuncia que hiciera el presidente Gustavo Petro de que “los dueños de esas estructuras rojinegras que ya no significan ‘libertad o muerte’, sino sangre, sangre y sangre, no son los comandantes colombianos, son los que compran la cocaína de origen mexicano, el Cartel de Sinaloa es el jefe actual del Eln”.
Pero no solamente esa estructura narcotraficante mexicana ha negociado cocaína producida en el Catatumbo, también el cartel Jalisco Nueva Generación hizo lo mismo.
Una medición del impacto que sobre la región significó la aparición de esas organizaciones del crimen transnacional lo dio a conocer La Opinión en un informe periodístico de 2022, según el cual en esa región llegaron a procesarse a diario 1.077 kilos de base de coca, es decir, 393.272 kilos del alcaloide en todo 2021, aproximadamente.
Por tal motivo, aunado a la ofensiva militar y a las acciones contempladas dentro del Estado de Conmoción Interior, se requiere la gestión diplomática y la labor de coordinación con las policías, fiscalías, entidades de inteligencia y organismos de inteligencia de México y EE. UU. para desbaratar ese contubernio criminal entre la mafia mexicana y el Eln.
Para confrontar la cruda violencia que expulsó de sus tierras y hogares a más de 50.000 personas no se deben escatimar esfuerzos por parte del Estado que en esta oportunidad está en la obligación de demostrar que junto con sus Fuerzas Militares y la institucionalidad tiene la capacidad y la voluntad política para recuperar el control de este territorio y no volverlo a dejar ni en el abandono ni sumido en el olvido, puesto que lo sucedido está probando la gravedad de dejar zonas al garete y a su población sometida a los violentos.
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