

Catatumbo bajo fuego. Municipios del área metropolitana de Cúcuta con ataques terroristas. Un Chocó asediado por el Eln. Arauca golpeado por el orden público y otras regiones impactadas por el multicrimen y el ahora señalado como grupo terrorista Clan del Golfo.
Ese es el mapa de retos en caliente que recibe el nuevo ministro de Defensa, el general Pedro Sánchez, quien en declaraciones a medios de comunicación al describir a la seguridad como un paciente, admitió que se encuentra en “cuidados intensivos”.
Para el caso de Norte de Santander, que en uno de los decretos de Conmoción Interior se habla de designar un comandante para que maneje todo lo relacionado con el restablecimiento del orden público en la zona cobijada por la excepcional medida, sea lo primero que haga.
En segundo término que active desde ya las acciones y planes para reforzar la inteligencia y contrainteligencia militar, aspecto que él mismo observa que debe vigorizarse para contrarrestar el accionar terrorista de los grupos armados ilegales.
Al escuchar al ministro Sánchez se ratifica que la militarización y las operaciones ofensivas deben de ir, necesariamente, de la mano con la recuperación de la presencia institucional del Estado en los territorios, aspecto que pone de nuevo en la mesa el Plan Catatumbo, que ni siquiera se ha firmado y que tiene proyectada billonarias inversiones.
Dentro de los inconvenientes a superar en ese despacho se encuentran los problemas presupuestales que también golpean a la fuerza pública en momentos que la inseguridad ha alcanzado índices tan peligrosos como el de registrar uno de los desplazamientos masivos más grandes en la historia reciente por el accionar del Eln, que ha mostrado una fuerza expansionista y alto poderío militar.
Debe también el ministro reclamar que en caso de intentarse nuevos acercamientos hacia la ‘Paz Total’ no signifiquen que las Fuerzas Militares y de Policía queden atadas en su operatividad, porque las evidencias confirman que el Estado no puede negociar ni el control de territorios ni el monopolio de las armas por los desastrosos resultados que esto ha provocado.
Como se ha venido planteando en distintos escenarios, a este problema estructural también hay que combatirlo cortándole las fuentes de financiación que lo nutren desde economías ilegales como el narcotráfico, el contrabando y la minería ilegal, que generan millonarias sumas de dinero que terminan siendo el combustible del conflicto armado.
“Eso requiere una atención del mismo nivel de la gravedad de la enfermedad que tiene”, fue la afirmación del ministro Sánchez sobre lo que ha proyectado coordinar con las Fuerzas Armadas para empezar a generar resultados.
En el departamento y la región hay una gran expectativa por esta nueva etapa que se abre en el Ministerio de Defensa con la llegada de un general que pasará a retiro pero que cuenta con la experiencia y el conocimiento en el campo de las estrategias y acciones militares, con el fin de que Colombia pueda pasar esta dolorosa y violenta página.
Si al ministro de Defensa le va bien en sus tareas, al país también le irá mejor, es la esperanza de sus habitantes que ya están hastiados de tanta violencia que se desbordó por campos y ciudades.
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