“... Por favor que nos ayuden, que cese el fuego. La situación es dramática, estamos rodeados aquí de personal del M-19, por favor que cese el fuego inmediatamente, divulgue ante la opinión pública, esto es urgente, es de vida o muerte. ¿Sí me oyen? (...) Estamos en un trance de muerte. Ustedes tienen que ayudarnos. Tienen que pedirle al Gobierno que cese el fuego.
Rogarle para que el Ejército y la Policía se detengan... Ellos no entienden. Nos apuntan con sus armas. Yo les ruego detengan el fuego porque están dispuestos a todo...”.
Hace 40 años se escuchó esa súplica del magistrado Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte Suprema de Justicia, durante el holocausto ocurrido en el corazón de Bogotá.
Como homenaje a lo ocurrido en esa tragedia los colombianos debemos reclamar hoy el cese del fuego de ese absurdo conflicto armado alimentado por la mafia del narcotráfico y sus redes de economías ilegales.
Que ‘cese el fuego’ también de la polarización que está convirtiendo al territorio nacional en campo de lucha ideológica entre los extremos, generando tal ambiente de radicalización que ratifica lo expuesto por la consultora Edelman en su informe de 2023 que sitúa a Argentina, Colombia, Estados Unidos, España, Sudáfrica y Suecia como los seis países con niveles severos de ese mal.
En ese mismo escenario es necesario que ‘cese el fuego’ desde la red social X por parte de figuras como el mismo presidente Gustavo Petro, frente a las consecuencias generadas por sus posturas ataques, cuestionamientos relacionados tanto con la política interna como con el relaciones diplomáticas y comerciales.
A los discursos de odio que estigmatizan al oponente o tienen cargas dirigidas hacia la incitación de la lucha de clases es preciso decretarles su ‘cese del fuego’ porque no olvidemos que las palabras también pueden llegar a ocasionar profundas e incurables heridas.
Hay que reclamar que ‘cese el fuego’ de los señalamientos y acusaciones sin ningún fundamento que se lanzan para desprestigiar al contrario con el fin de generar el mayor daño posible.
El ‘cese del fuego’ de la desinformación en las redes sociales tiene que ser igualmente otro de los reclamos urgentes puesto que configura una violación a la opción ciudadana de recibir información veraz y oportuna.
Que ‘cese el fuego’ de la cultura de la corrupción es urgente porque ha drenado por lo menos unos 50 billones de pesos en diferentes hechos, como por ejemplo el de la Unidad de Gestión de Riesgo y Desastres, que es el más reciente y de alta gravedad.
Que ‘cesen los fuegos’ de la impunidad, de las condenas injustificadas y producto de errores judiciales, al igual que se ponga fin al favorecimiento a los delincuentes mientras las víctimas de sus actuaciones al margen de la ley siguen sin lograr justicia plena.
Así como hace en noviembre de 1985 el magistrado Reyes Echandía clamó por el cese del fuego, hoy Colombia pide lo mismo en asuntos como el secuestro, la extorsión, el desplazamiento, el reclutamiento forzado y la desaparición.
Por todo lo anterior es válido y se debe atender el llamado a la reflexión planteado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Octavio Augusto Tejeiro, con el fin de que “cesen todos los fuegos que quieren dañar al país y le están quitando la esperanza”.
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