De cero a siete, como si fuera un vehículo de motor que en segundos pasa a velocidad extrema, así ha ocurrido con los homicidios en Villa del Rosario, alcanzando un nivel histórico en tan poco tiempo de lo transcurrido del año.
Pero no solo eso, los atracos están disparados y los robos de motocicletas también en dicha localidad fronteriza, generando alarma entre la comunidad el desbordado nivel de inseguridad en lo corrido de 2026.
Y como si lo anterior ya no fuera suficientemente peligroso para la seguridad ciudadana, en este municipio metropolitano estaría sucediéndose una lucha entre estructuras delincuenciales, que debe de ser contenida por las autoridades.
La situación que se registra hay que analizarla desde diferentes tópicos, teniendo presente que su situación fronteriza la hace sensible a la presencia de múltiples bandas transnacionales del multicrimen, al igual que del grupo armado ilegal del Ejército de Liberación Nacional (Eln).
Algo muy peligroso debe estar ocurriendo si al comparar los primeros 43 días de 2025 y 2026 se encuentra que si en esa fase del año pasado no hubo ni una muerte violenta, y en el presente ya van siete, a razón de un asesinato cada seis días.
Recordemos algo que se ha advertido desde cuando estalló la guerra en el Catatumbo entre el Eln y la disidencia de las Farc, de que su incidencia se iba a desembocar en el agravamiento de la violencia en el área metropolitana de Cúcuta.
A lo anterior se le debe añadir la probable reconfiguración del accionar del Eln y otras estructuras armadas en territorio venezolano que tras la intervención militar de Estados Unidos que implicó la detención de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Ese nuevo elemento no debe descartarse, puesto que es factible que muchos combatientes hayan tomado la decisión de cruzar hacia territorio colombiano, aspecto que lógicamente constituye un factor que le adiciona presión a la de por sí compleja situación de inseguridad en la región.
Pero hay un actor violento que no debe dejarse de lado, como lo es la banda venezolana del Tren de Aragua en la zona, sobre el cual InSigth Crime elaboró el informe: La lucha del Tren de Aragua por conquistar el inframundo colombiano.
“A pesar de la ofensiva estatal y las pugnas criminales con el Eln y otras organizaciones delictivas, el Tren de Aragua continuó operando en Villa del Rosario y Cúcuta. Inmersos en el tráfico de migrantes, la trata de personas, el microtráfico y las extorsiones como principales economías ilegales bajo su administración, han logrado consolidarse como una de las mayores amenazas de la frontera”, dice ese análisis.
Al observarse que el territorio del municipio cuna del general Francisco de Paula Santander tiene la influencia de una poderosa criminalidad, es lamentablemente lógico que esté padeciendo un delicado brote de violencia y de hechos delincuenciales paralelos que requieren de una urgente y contundente respuesta de la Fuerza Pública, de la justicia y de la institucionalidad estatal. Ese enemigo que pone en riesgo la vida, honra y bienes de los habitantes hay que combatirlo sin tregua, para evitar el empeoramiento de la situación.
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