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Editorial
Peligrosas imprudencias viales
Hay que cuidar y preservar la vida haciendo que las normas vigentes sean respetadas y acatadas, porque nos estamos enfrentando a un cada vez mayor desorden en las vías y calles.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 9 de Agosto de 2024

La doble calzada Cúcuta-Pamplona, con túneles, espectaculares puentes y una variante para sacar el tráfico pesado de la ‘Ciudad Mitrada’, luego de su estreno no ha escapado de un riesgoso elemento que se ha vuelto de común ocurrencia en la región como es el de la falta de cultura ciudadana.

Dicha carencia que se vive en los cruces de ciudades como Cúcuta, en donde la luz roja del semáforo se volvió en la más desacatada por los motociclistas y ciclistas, recorre  todos los rincones de Norte de Santander.

Lamentablemente, por ese motivo, la supercarretera que nos conecta   con la vía que va al interior del país, quedó convertida en una autopista por donde la imprudencia ciudadana hace de las suyas, poniendo en peligro la vida de los usuarios.

¿Qué van a hacer las autoridades encargadas de prevenir la accidentalidad para ponerle freno a estas situaciones tan delicadas? ¿Qué tienen planeado para controlar esta clase de hechos?

Antes de continuar recordemos que a diario mueren en Colombia 22 personas en accidentes de tránsito, según las cifras de los primeros seis meses de presente año de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

Hay que actuar y muy rápido porque no puede ser posible que esta megaobra tan esperada y añorada  por  los nortesantandereanos para mejorar la conectividad y el flujo vehicular de pasajeros y mercancías para elevar la competitividad, siga siendo escenario de esos hechos.

Los registros dados a conocer por la  Seccional de Tránsito y Transporte de la Policía de Norte de Santander, se han registrado un total de 14 accidentes, que han dejado como consecuencia tres personas fallecidas y 31 lesionadas, además de 662 órdenes de comparendo.

Adicional a estas cifras oficiales, lo más complicado son las imprudencias como aquellas de pararse en lo más alto de los nuevos viaductos con el fin de tomarse fotos en áreas riesgosas. Al traducir dicho comportamiento ciudadano vemos que estamos al frente de una carencia absoluta de civismo, con riesgosas consecuencias.

Esa falta de educación como integrante de un conglomerado debe motivar a las autoridades de Tránsito y a los organismos encargados de emitir políticas públicas para disminuir la accidentalidad vial, a actuar con urgencia.

Aquí no hay necesidad de hacer ningún estudio ni nada que se parezca, porque tanto ese caso particular de la doble calzada como el de la violación persistente de los semáforos por los motorizados, está suficientemente documentado.

Por un lado hay que aplicar las normas del Código de Tránsito, ser rigurosos en la aplicación de las multas y considerar la posibilidad de ser más estrictos en la suspensión de las licencias a este tipo de infracciones y tener mayores niveles de exigencia al momento de restablecerles la vigencia de este documento.

Hay que cuidar y preservar la vida haciendo que las normas vigentes sean respetadas y acatadas, porque nos estamos  enfrentando a un cada vez mayor desorden en las vías y calles, en los cuales quiere imponerse a la fuerza la ley del más avispado y de aquellos que sin importarles las consecuencias violentan las señales y las normas de tránsito.

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