En Ocaña preparan paro en elecciones, es el titular de la noticia que se dio a conocer en la región para mostrar el desespero de los habitantes de esa ciudad contra el secuestro, la extorsión y otra clase de delitos que han disparado la inseguridad.
En esa localidad se está presentando una incesante ocurrencia de hechos que atentan contra la integridad de las personas, al ser sometidas al plagio o a vacunas para que paguen altas sumas de dinero a cambio de no atentar contra sus vidas, la de sus familias o atacar sus negocios.
Aquí surge una inquietud válida que requiere una respuesta de estos dirigentes: ¿Dónde están los congresistas oriundos de esa zona de Norte de Santander: María Fernanda Carrascal (Pacto Histórico), Wilmer Guerrero (Partido Liberal) y Ciro Rodríguez (Partido Conservador), al igual que al representante de la circunscripción de paz del Catatumbo Diógenes Quintero?
¿Ya presentaron la proposición para citar al ministro de Defensa, Iván Velásquez y los altos mandos militares para tratar el escabroso asunto? ¿O para que vengan a otro centro de mando unificado? ¿O para invitar al presidente Gustavo Petro y al comisionado de paz, Danilo Rueda?
Los ocañeros esperan respuestas de sus voceros políticos que se encuentran en el Capitolio Nacional y quienes como legisladores tienen la mayor opción de tocar a las puertas del Gobierno Nacional. ¿Apoyan estos honorables congresistas el paro cívico que se viene promoviendo en esa ciudad para el 29 de octubre?
Les corresponde a ellos asumir un papel protagónico en estos momentos en que la violencia está provocándoles serias complicaciones a los habitantes de esa localidad, donde recientemente la Cámara de Comercio reportó ante los medios de comunicación la cancelación del registro mercantil por parte de los propietarios de unos 160 establecimientos comerciales en la ciudad.
Mientras los congresistas reaccionan, no con declaraciones sino con hechos y gestiones, hay un elemento paralelo que se debería aprovechar con el fin de lograr acciones concretas para contener esa escalada de inseguridad.
Nos referimos a la anunciada y hasta el momento no descartada instalación de la mesa de diálogo de paz con la disidencia de las Farc al mando de alias Iván Mordisco, que irá a tener como sede a Tibú.
Si ese acto se produce, ahí es donde la sociedad civil ocañera, los comerciantes y empresarios de esa zona, pueden llegar hasta allá o enviar una delegación o una comunicación para que estas hostilidades contra la población civil sean contenidas.
De todas maneras, en ese caso que es también el de otras zonas del departamento, si no todo, es que el procedimiento de la ‘Paz Total’ vaya acompañada de la protección a la ciudadanía, la intolerancia contra la impunidad, la persecución de los delincuentes y el compromiso real de los grupos armados que se acojan.
A lo que está ocurriendo en Ocaña hay que ponerle atención, puesto que si nadie atiende ni se interesa por la crisis que embarga a esa ciudad, que es como el microcosmos de lo que ocurre en el departamento, algo sin precedentes podría suceder como ya lo dejó advertido Javier Ortiz de la Asociación de Comerciantes: “Si no nos escuchan y no se adoptan las medidas para devolver la seguridad, haremos (el paro cívico) el 29 de octubre para que nadie salga a votar y vamos a ser un hito nacional en donde la comunidad no salió a votar para ver qué va a hacer el Gobierno Nacional con nosotros”.
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