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Editorial
Los riesgos del uso de la pólvora
Un solo quemado es ya una tragedia.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 3 de Diciembre de 2025

La pólvora, aunque disque está prohibida, hizo su reaparición en el área metropolitana de Cúcuta en el recibimiento de la temporada decembrina, cuya intensidad indica el absoluto desobedecimiento  a las normas.

La insistencia en que algo tiene que hacerse desde las acciones de cultura ciudadana es la mejor forma de evitar que las fiestas navideñas y de fin de año terminen en medio de lágrimas, como ha sucedido.

Un solo quemado es ya una tragedia. Si es un menor de edad es algo de dramatismo mayúsculo. Si es un adulto, el hecho señala que no existe conciencia ciudadana sobre los riesgos que envuelven los artefactos elaborados con esa clase de pólvora.

La responsabilidad  de todo lo sucedido alrededor de esta clase de elementos que son muy preferidos para supuestamente demostrar la alegría en estos tiempos, reposa tanto en la familia, como en la comunidad y en las mismas entidades gubernamentales.

Las excusas no son admitidas, porque hacerlo termina con personas afectadas bien sea con graves quemaduras o amputaciones que las pueden dejar hasta lisiadas o en el peor de los casos llegar a perder la vida.

¿Qué placer se encontrará en lanzar voladores o manipular elementos riesgosos para la salud misma? ¿Por qué la Navidad, el Año Nuevo o la fiesta de Reyes Magos tienen que ser sinónimos de pólvora? ¿Qué sentido tiene quemar la plata mientras tantas necesidades hay?

Lo cierto es que así se hagan preguntas como esas y se emitan decretos y resoluciones prohibiendo el expendio y uso de pólvora en tiempos decembrinos, el comportamiento ciudadano es diametralmente  opuesto a lo esperado.

Cada año por esta época los actos administrativos que expiden las diferentes administraciones municipales quedan convertidos en reyes de burla a los que nadie les teme ni los atiende y, por el contrario lo que se advierten son ventas en cualquier esquina o en establecimientos comerciales de todos los productos de pirotecnia cuya utilización es presuntamente prohibida.

Pero no acatar las normas e ir contra la corriente resulta siendo altamente costoso para todos, debido a las consecuencias que acarrean en la sociedad.

Resulta doloroso advertir que a los pabellones de quemados de las instituciones médico-asistenciales llegan los pacientes afectados, lo cual equivale a que las lágrimas y el dolor se apoderan de las familias.

Este cambio radical de un escenario que se presumía  era de esperanza y alegría para terminar siendo uno de encendida desazón y desesperanza, requiere que se tomen medidas urgentes para  que estos momentos de dolor no regresen.

Hay que ponerle dientes, como dicen los especialistas, a las medidas sobre la pólvora, con el fin de contener los daños que ocasiona este mal comportamiento, en aspectos como la comercialización, porque no es un mal menor el que se está provocando.

Navidad y Año Nuevo tienen que quedar blindadas. Celebrar no simboliza excederse ni actuar como si no hubiese límites. A los comportamientos desbordados hay que ponerles pausa y proceder a hacer cambios de urgente cultura ciudadana.


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