Así como la pandemia del coronavirus nos dejó marcados para siempre, las vacunas y el proceso de vacunación -sin temor a equivocarnos- fueron elementos de respuesta que muestran el potencial de la humanidad para enfrentarse a lo desconocido.
China, Rusia, el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Suiza y Serbia, México, Chile y Costa Rica, figuran entre los países que comenzaron la aplicación de las dosis para inmunizar a su población contra el virus, la mayoría en diciembre del año pasado.
Colombia dio este paso en febrero de este año, quedando para la historia en Cúcuta el 19 del segundo mes de 2021, cuando en el hospital Erasmo Meoz le pusieron la vacuna a la médica Zulma Urbina.
En primera instancia, este avance de la ciencia permitió proteger de la muerte a cientos de médicos, enfermeras y otros miembros del personal de la salud que en nuestro país hace parte de la primera línea de atención de los pacientes contagiados con la COVID-19.
Solo mirando ese aspecto, ya hay un motivo para indicar como la vacunación marcó de manera extraordinaria la diferencia para el manejo de la enfermedad, si recordamos lo que hace un año notificaba el gremio de la medicina en el departamento: que el 35 por ciento de los médicos fallecidos por el contagio de la enfermedad en Colombia pertenecían a Norte de Santander.
En este diciembre las noticias resultan más alentadoras para los colombianos, al escuchar por ejemplo al ministro de Salud, Fernando Ruiz, precisar que en Colombia los niveles de vacunación contra el coronavirus se encuentran ya cerca del 75 por ciento.
El último dato reportado por las autoridades sanitarias indican que en el país se han vacunado más de 37 millones de personas contra los peores desenlaces del virus, de los cuales un poco más de 27 millones están inmunizadas con dos dosis y 2,7 millones han recibido la tercera dosis.
Según un reporte periodístico de la agencia Colprensa, a diez meses de iniciada la vacunación basado en datos oficiales, el proceso de Colombia se ha convertido en un referente en la región y en las últimas semanas ha tenido una alta tasa de velocidad, llegando a superar a países como México, Estados Unidos, Alemania, Austria y Brasil, en porcentaje de personas vacunadas con al menos una dosis.
El otro punto importante que se anota el plan de inmunización es que ha permitido reducir también la tasa de mortalidad entre los pacientes infectados que contrajeron la enfermedad después de vacunarse.
El ministro Ruiz admitió que todavía hay una población importante que vacunar, lo cual sirve de referencia para señalarles a ellos que en las últimas semanas los pacientes más graves que han llegado a UCI o que han muerto al sucumbir a la enfermedad, se encuentran en su mayoría entre quienes todavía no han recibido ninguna dosis o que no se han querido vacunar.
Ojalá el ritmo siga en aumento y que si van a escoger al personaje del tengan en cuenta la vacunación que tantas vidas ha salvado y ha sido también fuente para la reactivación económica y el retorno a muchas actividades, claro está que dentro de una normalidad en que la bioseguridad seguirá como elemento fundamental.