Resultarían interminables los pedidos para una región que ya no tiene un rincón disponible para acumular otro problema más de los que la agobian, pero sin embargo no debe perderse la oportunidad en esta temporada navideña de escribirle una carta al Niño Dios.
Y sin más preámbulos pidámosle lo siguiente:
-Que la política de seguridad vaya acompañada de una fuerte estrategia para el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de las zonas golpeadas por la delincuencia común y organizada.
-Que los congresistas de Norte de Santander estén más comprometidos con el departamento y no lo dejen solo ni lo tengan como un recurso marginal de última hora para satisfacer sus apetitos electoreros. Aquí hay dudas, porque si actúan como cuando hundieron el recorte a sus vacaciones, tal vez ni la fuerza divina los haga cambiar.
-Que ojalá haya una luz en el oscuro camino en el que está la suerte del Cúcuta Deportivo, no solamente para que pueda volver a jugar, sino que el retorno se haga bien lejos de aquellos personajes que ven en este deporte una ‘cantera’ para enriquecerse a costa del fútbol y la afición.
-Que el proceso de vacunación contra el coronavirus siga cubriendo a más nortesantandereanos para alcanzar mayor protección comunitaria de la vida, puesto que no debemos olvidar que la región siempre ha tenido altos índices de letalidad.
-Que para la mortificante informalidad, en la que somos ‘campeones’ con el 69,6%, se logren fórmulas para atajarla y empezarla a reducir, siendo una de ellas -y no precisamente mágica- que el Gobierno Nacional sea sensato y reabra la frontera al intercambio comercial por Norte de Santander.
-Que en materia de obras se termine prontamente el Acueducto Metropolitano, avance el mejoramiento del programa de pavimentación de calles en la ciudad y que se pase del render a la cabilla y el cemento el tan siempre anhelado centro de eventos y convenciones, con sede en Villa del Rosario.
-Que el cupo de la gasolina subsidiada por fin sea ajustado a la realidad del parque automotor de esta zona fronteriza, teniendo en cuenta que ya no hay pimpineros que atiendan las necesidades de tanqueo con la gasolina de contrabando que antes traían de Venezuela, hacia donde todo indicaría que ahora se llevan una parte de la que llega aquí.
-Que podamos salir de esos listados que nos muestran con altos índices de pobreza, desnutrición y desempleo, en cuya tarea es indispensable contar con un plan de choque o una emergencia económica para la región, del que tanto se habla pero nada que se concreta.
-Que cese la violencia contra la mujer, como la que se ha desbordado en Tibú, pero que también ronda en Cúcuta y su área metropolitana, de manera creciente.
-Que en el Catatumbo donde los grupos armados ilegales parecieran quererse mostrar como un ‘paraestado’, sean contenidos por el Estado no solamente con más soldados y policías, sino mediante una acción de justicia que lleve a quebrar desbaratar las estructuras financieras del narcotráfico.
A esta que parece una lista de mercado hay que agregarle:
-Que haya más protección a los líderes sociales.
-Que la plata que van a gastar en la revocatoria mejor la manden para obras en Cúcuta.
-Que los terroristas nos saquen de la mira.
-Que la unidad permita mostrarnos ante el Gobierno Central como una región fuerte que merece algo más que tantos portazos.
-Que Santurbán quede solamente como una gran fábrica de agua, pues sacarle su oro nos saldría muy caro.
-Que todos tengan una feliz Navidad.
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