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Editorial
La desbordada inseguridad
¿Hasta cuándo vamos a seguir en este conteo diario de asesinatos? ¿Cuál es el hecho disparador de esta oleada criminal?
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 12 de Noviembre de 2025

Un número para muchos cabalístico es el que sumó Cúcuta, el pasado fin de semana, con 13 asesinatos que lo convierten en uno de los períodos más violentos.

Es lógico que el temor y la zozobra ciudadana recorran las calles del área metropolitana porque cuando faltan cincuenta días para terminar este año, ya suma 365 asesinatos, los mismos acumulados durante 2024.

Ese solo hecho ocasiona  gran inquietud porque al encaminarse nuevamente a ser una de las ciudades más inseguras del país, muestra que los factores generadores de esta oleada criminal siguen desbordados en medio de unas condiciones complicadas.

Pero no podemos olvidarnos que si la situación sigue descontrolada, otra vez la capital nortesantandereana y los municipios metropolitanos continuarán moviéndose dentro del listado de las cincuenta más violentas en el mundo, según la medición que hace el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal.

Los ciudadanos reclaman una explicación a los diferentes niveles de las autoridades gubernamentales, policiales, militares y judiciales, puesto que el derecho a la vida está siendo violentado.

Nadie se siente seguro en una ciudad en donde los sicarios se mueven a sus anchas para atacar a sus víctimas y luego desaparecer, en una sucesión de acontecimientos de sangre que no deja campo a la tranquilidad, llevando a que en noviembre la cifra de asesinatos ya se sitúe en 31 y contando.

Lo ocurrido el pasado fin de semana, con tal cantidad de crímenes, es la notificación más clara de que la seguridad ciudadana se encuentra bajo ataque, como consecuencia de una aceleración de la escalada de hechos homicidas.

¿Hasta cuándo vamos a seguir en este conteo diario de asesinatos? ¿Cuál es el hecho disparador de esta oleada criminal?

Los cucuteños necesitan saber a qué obedece todo esto y qué estrategias han proyectado desde los campos de la inteligencia, la operatividad policiaca, la aplicación de justicia y los planes complementarios desde los puntos de vista social y de inversiones en la lucha contra la criminalidad.

Entre las razones que se barajan como las causantes de esta peligrosa situación se advierte que podría obedecer a “la llegada de otros actores criminales, especialmente del Catatumbo” como se lo dijo a La Opinión el comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Libardo Ojeda.

Eso es muy grave y de alto riesgo para la seguridad urbana, porque significa que el territorio de la ciudad colombiana más importante en la frontera con Venezuela ha sido convertido en lugar de presencia, paso y guerra entre  toda clase de bandas delincuenciales locales y transnacionales.

Además, no es raro que la capital nortesantandereana esté padeciendo esta clase de coletazos producto del conflicto armado en la zona catatatumbera, hecho que se había advertido.

Pero se necesita de la urgente acción del Estado en cumplimiento de los deberes constitucionales de proteger a la población y de hacer valer su poder y control con el fin de contener y frenar los hechos generadores del deterioro de la seguridad en esta parte del país.

Indudablemente la condición de Cúcuta es difícil por estar cruzada por los vientos de guerra del Catatumbo y el narcotráfico, así como una frontera en la que abunda el multicrimen transnacional, frente a lo cual la ciudadanía espera que haya decisiones y medidas de la misma magnitud para enfrentar semejante situación.


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