Harris terminó sus vacaciones forzosas a la que tuvo que irse por impacto de la pandemia del coronavirus. Ayer, la rotativa de La Opinión volvió a trabajar con más vigor que nunca para llevarles a los lectores el periódico con el que todas las mañanas inician sus actividades, siendo en muchos de los casos, el amigo fiel que siempre ha entrado al hogar durante años.
Un mes después de ausencia física que fueron para nuestra rotativa Harris como un siglo, igual que para quienes están acostumbrados a abrir los ojos en la mañana, incorporarse de la cama, salir, recoger el periódico y leer las noticias con olor a tinta fresca, mientras saborean un aromoso café o un refrescante jugo.
A los talleres en donde se imprimen La Opinión y Qhubo volvieron los prensistas protegidos según las normas técnicas industriales y con sus tapabocas y demás elementos requeridos por las autoridades de salud y con el correspondiente distanciamiento social en prevención del coronavirus.
Pero la pandemia no pudo cambiar ni el olor ni los colores de las tintas que desde los rodillos y planchas pintan los titulares, las letras, los números, las fotos y los gráficos del menú informativo que se les sirve a diario a quienes disfrutan del placer de leer el acontecer local y mundial palpando el papel periódico. Ese sigue siendo un aspecto de la dolce vita que ni el más peligroso enemigo puede hacernos perder, pues pudiera decirse que es innato al ser.
Acatando de manera estricta las medidas preventivas, el equipo de periodistas de este medio informativo con su agenda propia diaria está preparado de nuevo para verter en las páginas impresas los hechos de relevancia que a nuestros lectores les sirvan tanto para informarse como para ayudar a la toma de decisiones en sus labores cotidianas.
Y qué decir de los niños de la casa que con La Opinión Infantil han palpado y entendido la razón por la que sus abuelos, padres y tíos son fanáticos del periódico impreso, porque en sus páginas ellos pueden colorear con los mismos lápices que dibujan en sus cuadernos y hasta aprender a leer como lo hicieron sus mayores.
Esa pertenencia, esa afinidad, esa amistad perdurable son extraordinariamente importantes en momentos críticos y dramáticos como el que atraviesa en estos momentos el mundo, y por eso resulta indispensable que la prensa regional siga viva, fuerte y responsable para la defensa de los intereses de habitantes de departamentos como Norte de Santander, tan olvidados y maltratados, pero tan importantes y vitales para el país, por todo lo que representan.
La Opinión dice presente en instantes que se libra una dura batalla para evitar un desastre inconmensurable en el sistema de la salud y cuando al mismo tiempo es indispensable reactivar la economía, pero sin olvidar que en esta nueva era, la vida hay valorarla más que a una mercancía y que una sociedad bien informada es vital para el sostenimiento de una democracia fuerte y participativa.
Volvemos para decirles que son 60 años de tarea informativa y que de aquí en adelante tenemos una gran misión por construir una mejor sociedad, una mejor Cúcuta y un mejor Norte de Santander. ¡La unión es necesaria y lo mejor de todo, es que nos sigamos leyendo todos los días!
