Una semana de veda política en que no habrá ni reuniones públicas ni nada que se le parezca por parte de los candidatos a las gobernaciones, alcaldías, concejos, asambleas y juntas administradoras locales.
Así como esa figura se les aplica a ellos, la ciudadanía debe hacer lo mismo, pero con el propósito de reflexionar e ir suficientemente preparada a las urnas, el domingo 29 de octubre.
¿Qué modelo de ciudad se quiere para los 40 municipios? ¿Qué modelo de departamento se desea para Norte de Santander?
Esas dos consideraciones profundas deben llevar a unos ‘debates’ en el hogar o en el trabajo o entre amigos o en los barrios o en la vereda, puesto que se trata de determinar qué plan de desarrollo se escogerá para el periodo 2024-2027.
Ya hubo tiempo de escucharlos bien sea en los debates o por la radio o la televisión o de leerlos y verlos por las redes sociales en la presentación de sus propuestas. ¿Son las que le sirven a la región? Eso lo deben estudiar los potenciales electores en estos días reflexivos antes de ir el último domingo de octubre a marcar el tarjetón.
Lo único cierto en este momento, es que nuestra democracia les da a los ciudadanos la alternativa de elegir y ser elegidos, sin constreñimiento, amenazas o compras de conciencia.
Ni la hayaca ni el billete de $50.000 o de $100.000, pero tampoco el fusil o la intimidación tienen que doblegar las conciencias y por eso es que estos días resultan importantes para que los electores ratifiquen o rectifiquen el camino que tomarán al momento de marcar el tarjetón.
Diversos puntos hay para tener presente en esta reflexiva, para que después ni haya arrepentimiento ni quejas, porque después no habrá marcha atrás.
Entre ellos se encuentra el comportamiento en el manejo de la cosa pública por parte de las administraciones que están por terminar, al igual que las necesidades que no hoy sino hace años continúan sin solucionarse.
Además se tienen que agregar las propuestas populistas que no faltaron, las politiqueras que abundaron y las que suenan cada cuatro años pero que se quedan ahí para volver a ser desempolvadas, porque nadie las cumple.
La mayoría de edad electoral de una región se logra cuando sus habitantes procuran hacer ejercicios analíticos porque lo que se pone en juego es la gobernanza local y regional que necesariamente se tiene que poner al servicio de todos y no de unos cuantos privilegiados.
Igualmente se debe tener muy presente la estructura de poder en Colombia y recordar que aquí no vamos a elegir ‘reyezuelos’, puesto que hay unos regímenes departamental y municipal que se deben cumplir en atención a la Constitución y muchos asuntos se tienen que desarrollar con apoyo y coordinación del Gobierno Nacional.
Lo fundamental es la participación. La abstención tampoco es la opción. Las tarjetas electorales dan diversas opciones. Tender por una de ellas es lo saludable puesto que premia o castiga a los políticos locales a quienes la ciudadanía es bueno que les recuerde que ella no está sometida a sus caprichos y que un voto informado es la clave en estas justas previstas para la semana entrante y en dónde se elegirá a quienes nos lleven a estar muy cerca del final de la tercera década de este siglo.
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