Por un lado la alegría de una liberación alcanzada. Por el otro, la incertidumbre de las familias de quienes todavía siguen en poder de sus captores. Y, un país que se pregunta ¿cómo así que las hostilidades contra la población civil persisten por parte de la guerrilla del Eln, con los secuestros, luego de aceptar apostarle a la ‘Paz Total’?
‘Autogol del Eln’ dicen unos, en referencia a que al llevarse por la fuerza a Manuel Díaz, papá del futbolista del Liverpool, Luis Díaz, cometió un craso error de índole mundial que puso en el foco internacional ese extraño comportamiento de estar hablando de paz pero de seguir cometiendo delitos.
Vuelve aquí la inquietud que se ha planteado a lo largo de los intentos fallidos de negociación con esa guerrilla, de que no habría una línea de mando unificada y que los frentes actúan sin acatar todo lo que ordena el Comando Central de esa organización guevarista.
Decir que se episodio se trató de una equivocación no es una excusa válida, porque entonces el Eln ha quedado muy mal frente a la comunidad nacional e internacional, dejando un cráter en el proceso de diálogo del mismo diámetro de una poderosa bomba.
Aquella falta de compromiso termina siendo una grieta peligrosa para este intento de sacar por la vía de las conversaciones a la guerrilla del Eln que tiene una fuerte presencia en regiones de la frontera con Venezuela y en otras zonas colombianas.
En este momento, sin duda alguna, las negociaciones enfrentan una delicada crisis, especialmente de debilitamiento de opinión pública favorable, porque está surgiendo desde la mesa el mensaje de que la búsqueda de la paz realmente se utiliza para seguir perpetrando toda serie de actuaciones ilegales y de probable fortalecimiento militar y territorial.
El gobierno del presidente Gustavo Petro, que ha jugado su capital político por la paz, debería radicalizarse ante esta guerrilla y reclamarle que o deja de secuestrar y de hostilizar o no se continúa con la mesa y quedará sometido a la acción de la las fuerzas del Estado.
“Libertad a todos los secuestrados”, “proscribir el secuestro en las prácticas de Eln” y “discutir los asuntos propios de financiación del Eln, si estamos en el aprestamiento al cese del uso de las armas definitivamente”, fue lo que escribió Danilo Rueda, alto comisionado de paz.
Ojalá que eso salga de esas frases, que se leen muy llamativas, para volverse en algo que llegue a la práctica, porque de lo contrario el desasosiego y el temor de la gente, terminará por golpear este proceso.
No más recordemos que el Ejército de Liberación Nacional, todavía tiene en su poder a unas treinta personas, por las cuales ahora se escucha el reclamo para que también vuelvan al seno de sus familias.
Tristemente, en el país dicho flagelo la sigue afectando de manera peligrosa para la seguridad ciudadana, como lo hemos notado aquí en Cúcuta y Ocaña, por ejemplo.
Un reciente informe de la Defensoría del Pueblo indicó que en lo corrido del presente año se han registrado 79 secuestros en el país. En el primer lugar se encuentra Arauca, con 55 casos, Antioquia (7), Norte de Santander (6) y Vichada (5).
Concordante con el desasosiego generado por estas acciones del Eln, el defensor del pueblo, César Camargo argumentó que es determinante que el Gobierno ponga en las diferentes mesas de negociación que adelanta con las organizaciones armadas ilegales la condición de liberar a todos los secuestrados; con el fin de que sea frenado tan execrable crimen, si en realidad hay un deseo de paz.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion