Infraestructura, competitividad, seguridad y diálogo social, son las grandes tareas que le esperan al nuevo gobernador de Norte de Santander. El nuevo alcalde de Cúcuta tiene un reto inmenso para reparar la malla vial de la ciudad, destrozada en un 90 por ciento, al igual que una seguridad en crisis total que debe ser restaurada.
Lo anterior se leyó en La Opinión al otro día de las elecciones del 29 de octubre, en un trabajo periodístico que recogió todos aquellos aspectos pendientes que no aguantan un minuto más para ser puestos en marcha.
Para ambos gobernantes la gran angustia ciudadana es la aguda situación de orden público y de inseguridad ciudadana, que para enfrentarla y derrotarla es indispensable la mezcla de acciones locales, regionales y nacionales desde el punto de vista operativo, de control y de despliegue de fuerza.
Y así quedó ratificado cuando al otro día de los comicios se hizo un sondeo entre dirigentes gremiales y sociales de la región, quienes al exponer su reacción insistieron que ahora a los elegidos les corresponde llegar a cumplir lo prometido en ese aspecto tan angustiante, por ejemplo.
Queda de manifiesto entonces que la ciudadanía en las urnas votó con la esperanza de que se produzcan importantes transformaciones y que la delincuencia sea puesta a buen recaudo y que esa tranquilidad actúe como un motor impulsor de las actividades que se requieren tanto en la ciudad como en la zona rural.
Entonces, el primero de enero, cuando se posesionen, más que un discurso lo que se espera es que lleguen dando órdenes para poner inmediatamente en marcha acciones conducentes a demostrar que hay concordancia entre lo prometido en campaña con lo que harán como gobernantes.
Sin duda, que el foco ciudadano estará puesto sobre quienes lleguen a ocupar por ejemplo los cargos en la Secretaría de Gobierno del departamento y en la Secretaría de Seguridad, en Cúcuta, teniendo en cuenta que es desde allí donde se delinean las estrategias relacionadas con el control a la inseguridad.
Y lógicamente, también deberá darse ese día o antes, un mensaje al Gobierno Nacional teniendo en cuenta que por Norte de Santander pasa la ‘Paz Total’, al ser un territorio con presencia del Eln y la disidencia de las Farc al mando de Iván Mordisco, con los cuales se adelantan negociaciones.
La expectativa es grande en cada uno de los mandatarios en su gestión, que deberán hacer su mejor esfuerzo y trabajar con sumo cuidado para que este capítulo de la inseguridad sea rápidamente superado.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.
Y el otro gran objetivo sobre el que nortesantandereanos y cucuteños esperan ver que, en el cuatrienio 2024-2027, desde la Cúpula Chata y el Palacio Municipal se tomen determinaciones concretas acompañadas por gestiones eficaces ante el gobierno central, es el relacionado con la conectividad vial.
Norte de Santander requiere que de verdad la red vial secundaria y terciaria sea mejorada, y que se luche porque la recientemente averiada carretera Cúcuta-Ocaña pase a ser una megaobra de 5G, teniendo presente su importancia para el transporte de carga y de pasajeros hacia la Costa Caribe, por ejemplo. Las inversiones hay que multiplicarlas para de esta forma ganar competitividad y desarrollo.
Y en Cúcuta, desde el día uno del nuevo gobierno la malla vial debe aparecer como asunto de alta prioridad, con un plan concreto de arreglo de las rutas de buses, de las calles de los barrios y las vías principales, porque incluso eso ayudará a reducir desempleo.
