Contra la mayoría de pronósticos, la consulta interna del Pacto Histórico movilizó cerca de 2.7 millones de votantes, una cifra considerable para un ejercicio partidista en tiempos sin elecciones generales.
Los resultados confirman que la izquierda colombiana conserva estructura, organización y un núcleo de apoyo que no se ha diluido pese al desgaste natural del gobierno del presidente Gustavo Petro.
El dato es políticamente significativo, porque equivale a más del 10 % de la votación que llevó a Petro a la presidencia en 2022 y supera, por amplio margen, la participación habitual en consultas internas celebradas por otros partidos políticos en el pasado.
En un escenario donde solo votaban los simpatizantes del petrismo, el número de apoyos logrados en los comicios demuestra que su base sigue activa, articulada y dispuesta a acudir a las urnas cuando se le convoca.
El senador Iván Cepeda, el ganador del proceso, capitalizó su cercanía con el presidente y su perfil ideológico duro. Obtuvo más de 1.5 millones de votos, lo que refuerza el peso del ala más ortodoxa del movimiento de izquierda.
Su victoria deja un mensaje claro para el país, en el sentido que el Pacto Histórico no se desvanece con el paso de los años de gobierno; por el contrario, se consolida como una maquinaria política con disciplina y capacidad de movilización territorial.
Quien crea que el petrismo “ya pasó”, ignora la realidad del mapa político colombiano. Desde el 7 de agosto de 2022, Petro no ha dejado de actuar como un líder en campaña. Sus convocatorias a marchas, concentraciones y actos “populares” han mantenido a su base en constante movimiento, y esa energía se tradujo ahora en votos.
El Estado, las órdenes de prestación de servicios (OPS), los activistas y los nuevos aliados territoriales jugaron un papel esencial en la jornada del 26 de octubre, pero el hecho central es que la izquierda conserva músculo y narrativa entre los colombianos.
La derecha, fragmentada y sin relato común, debería leer esta consulta como una señal de alerta. El Pacto Histórico con este resultado de 2.737.620 votantes en todo el país, podría estar asegurando el año entrante en las elecciones del Congreso, entre 23 y 25 curules en el Senado de la República, obteniendo así poder suficiente para llegar a inclinar la balanza en la gobernabilidad de la próxima administración que se instale en la Casa de Nariño.
Además, se tiene que tener en cuenta que no se trata solamente de números, sino de organización y presencia en las regiones, factores que hoy están del lado del petrismo.
Después de tres años de gobierno, el oficialismo muestra que su caudal no ha crecido, pero tampoco ha mermado. Ese bloque sólido de 2.7 millones de votantes —su capital político estable— le basta para seguir siendo protagonista en el tablero nacional y como dicen los analistas, también le abre una opción real de instalarse en la segunda vuelta presidencial. La oposición, en cambio, continúa buscando una identidad que conecte con el país real.
El mensaje de las urnas fue inequívoco en esa consulta del Pacto Histórico: el petrismo sí existe. Y no solo existe, sino que sabe movilizarse. Quien no lo entienda a tiempo, lo confirmará en las elecciones de 2026.
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