El grito de libertad para el bravo pueblo venezolano se ha convertido en un incesante coro que sigue recorriendo el planeta, desde la misma Caracas, pasando por Bogotá, Estados Unidos y las plazas y calles de diversas ciudades europeas y americanas por parte de los migrantes que se encuentran en ellas.
Admirable es la valiente actitud de la líder opositora María Corina Machado quien pese a las amenazas del régimen del presidente Nicolás Maduro ha seguido al frente de la defensa democrática y del derecho al voto libre.
Sus contundentes palabras de que no hay maniobra seudojurídica que pueda ocultar la verdad, es una clara indicación de que no es cierto que Maduro haya sido reelecto como lo afirmó el Consejo Nacional Electoral, sino que el triunfador de la jornada electoral fue Edmundo González, como lo están confirmando las pruebas las pruebas y análisis que están apareciendo.
Los gobiernos del continente tienen que rodear a María Corina y reclamarle contundentemente al gobierno venezolano que no están dispuestos a admitir acciones represivas en contra de ella ni montajes jurídicos para sacarla del camino y arrestarla con el fin de mostrarla como un trofeo contra los opositores.
Al cumplirse los primeros ocho días desde que las urnas se cerraron, hay un mensaje que es necesario replicar y que salió de la masiva manifestación opositora en la capital venezolana, donde María Corina notificó que esta expresión popular en las calles se mantendrá hasta el fin, sin temerle a la opresión desatada y que ha dejado hasta el momento 891 detenidos.
“Después de días de brutal represión creyeron que nos iban a callar, a atemorizar o paralizar, la presencia de ustedes aquí le demuestra al mundo la magnitud de la fuerza y lo que significa que vamos a llegar hasta el final”, anunció en la plaza pública la aguerrida dirigente de oposición.
Los líderes mundiales deben prestarle la atención debida y el respaldo diplomático y político a la valedera opción del pueblo de expresarse pacíficamente para que su voluntad popular manifestada en los comicios presidenciales del 28 de julio sea respetada y que haya una transición hacia el cambio por el que ellos votaron.
Y el gobierno atrincherado en el Palacio de Miraflores también debe saber escuchar la calle desde donde le gritaron que no le tienen miedo a sus operaciones que activó para intentar acallar a la ciudadanía que ha decidido levantarse para notificarle que no admitirá otros seis años de mandato porque él es un ilegítimo.
La otra lectura que los liderazgos internacionales, las organizaciones multilaterales y los organismos defensores y protectores de los Derechos Humanos, es que en Venezuela el pueblo se la está jugando por defender la soberanía popular que ha sido expresada a través del voto, y la cual no puede ser conculcada para tratar de eternizar el chavismo que lleva 25 años en el poder, con un modelo que hizo metástasis.
En esta batalla por la definición del futuro venezolano, hay que resaltar el liderazgo encarnado por María Corina Machado pese a que inhabilitaron, amenazaron y hostigaron.
Ella es un motivador para el venezolano de a pie que al escucharla y verla actuar advierte que no todo está perdido y que hay una opción viva para el rescate y la reconstrucción de una Venezuela para todos.
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