Un particular, histórico y nunca antes visito Día de la Tierra fue el de ayer, con unos 4.500 millones de humanos confinados en sus casas por la pandemia del coronavirus, en donde muchos de ellos tuvieron la oportunidad de pensar -sin afanes- qué le pueden aportar al planeta para sanarle las heridas causadas y hacerlo mejor.
Desde el mundo religioso, Francisco el papa argentino, lanzó una advertencia de que el hombre por egoísmo ha fallado en su responsabilidad como custodio y administrador de la tierra.
“La hemos contaminado y saqueado, es urgente una conversión ecológica, que se exprese en acciones concretas”, fueron sus palabras que ojalá en estos momentos en que súbitamente se ‘congeló’ la frenética vida diaria, haya tiempo para digerirlas y luego planear como aplicarlas.
Santurbán, por ejemplo, es el más preciado tesoro para los nortesantandereanos y santandereanos por ser una ‘fábrica de agua’ y un ecosistema de la mayor importancia, que actualmente está en el centro del debate porque hay un megaproyecto minero pendiente que ha encendido las alarmas por los graves impactos que acarrearía.
‘Explotación subterránea de minerales Auroargentiferos Soto Norte’ de Minesa, es la iniciativa que ha generado controversia en los Santanderes, donde los habitantes esperan que prime la consideración de que este páramo es la fuente natural del agua que abastece a más de 2’300.000 habitantes de Cúcuta, El Zulia, Ábrego, Ocaña, Arboledas, Cáchira, Cácota, Chitagá, Cucutilla, La Esperanza, Labateca, Mutiscua, Pamplona, Pamplonita, Salazar, Silos, Villacaro, California, Charta, Suratá, Tona, Vetas y el área metropolitana de Bucaramanga.
Pero en el ámbito global hay otras consideraciones no menos importantes que la de nuestro terruño, como fue la expuesta por Naciones Unidas para que la humanidad también libre una lucha sin cuartel contra el cambio climático.
Como motivación, el organismo multilateral observó que la paralización de buena parte de la economía mundial ha generado una reducción del 6 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Lógico que la idea no es mantener ese ‘apagón’ sino que en lo que se pudiera llamar como la pospandemia comiencen a establecerse programas que promuevan un crecimiento más verde y amigable con el planeta.
Para que tengamos en cuenta lo mal que estamos en el planeta que es nuestra casa común, de la que no somos los únicos residentes, un análisis de la Organización Meteorológica Mundial correspondiente al periodo 2015-2019 arrojó una dramática conclusión. “Los récords de calor, la acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar, el deshielo de los glaciares, revelan que hubo una aceleración del cambio climático en los últimos cinco años”.
Así que por ejemplo en Cúcuta debemos acelerar el fortalecimiento de los equipos para la medición de la calidad del aire que tristemente en esta temporada de la COVID-19 ha mostrado tantos problemas y luego proceder a ajustar las medidas para que el medio ambiente mejore, al tiempo que se adelanten acciones que prevengan y contengan los incendios forestales, se consoliden estrategias medioambientalistas y el establecimiento de una cultura en ese aspecto.
La educación ambiental obligatoria desde la básica primaria hasta el bachillerato es también una acción práctica y fundamental, porque de esa manera se construirá una ciudadanía verde, amiga del medio ambiente.
