La inexperiencia es la principal barrera para que los jóvenes consigan empleo en ciudades como Cúcuta, convirtiéndose en una dificultad infranqueable para el 63% de quienes salen a buscar trabajo, de acuerdo con lo expuesto en el Séptimo Estudio de Percepción de Jóvenes 2023.
Este informe elaborado por la Universidad del Rosario, Hanns Seidel Stiftung y la encuestadora Cifras y Conceptos debe servirle a la Alcaldía de Cúcuta para afinar los programas de apertura hacia el primer empleo a la juventud de la ciudad.
El desempleo en la población de 15 a 28 años de Colombia, en el trimestre febrero-abril, pasó de 20,0% a 18,0%, en comparación al mismo período de 2022.
Para el caso de Cúcuta y su área metropolitana, el indicador fue de 22,9%, ocupando el sexto lugar entre las 23 ciudades principales, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
La importancia de esa clase de análisis y sus cifras, es que sean utilizados para la fundamentación y estructuración de las medidas que ayuden a enfrentar ese mal en la capital de Norte de Santander, que ha sido tan complicado de contener.
Los gremios, los empresarios y los propios centros de estudio deberían tomar lo expuesto ahí, por ejemplo en el caso de la experiencia exigida y otra clase de obstáculos que los consultados expusieron.
Acogiendo lo reseñado por los aspirantes que acuden al mercado laboral en busca de una oportunidad y que son recurrentes, como la exigencia de mucha experiencia laboral y la consideración de ‘muy bajos’ salarios ofrecidos por los potenciales empleadores, deberían flexibilizarse.
Luego ahí debería empezarse a evaluar la política del primer empleo en cuanto a una mayor cobertura en las posibilidades de atraer a los jóvenes a los puestos formales, para que desde esa perspectiva logren superar con éxito el punto de las referencias laborales previas, puesto que de lo contrario se seguirá en una ‘rueda sin fin’.
Hay que ser conscientes de la población de relevo generacional y llevarla hacia la dinámica laboral con sólidas acciones para abrirles esas posibilidades de primeros empleos y de enganche en el corto, mediano y largo plazo.
Y bueno, los señores candidatos y candidatas a la Alcaldía de Cúcuta, que en esta ocasión abundan, deberían tomar esta actualizada evaluación y poner a sus equipos programáticos a desmenuzarla y trazar desde ahí los planteamientos para la juventud cucuteña.
Para las elecciones regionales de octubre, los jóvenes de esta parte del país esperan propuestas realizables y concordantes con la idea de proteger a este grupo poblacional de problemas como el desempleo, la pobreza y la inseguridad, siendo la educación y los empleos de calidad con todas las formalidades, la manera de salvarlos de los ‘fantasmas’ que los acechan.
Los diagnósticos abundan. Pudiéramos decir que estamos sobrediagnosticados, luego lo siguiente que se debe hacer por parte de aquellos que buscan gobernar la ciudad en los próximos cuatro años, es atender a este grupo que en algunos casos ni estudia ni trabaja y otros son profesionales sin empleo y unos más están en el campo de la informalidad, mientras que hay quienes tratan de abrirse camino desde el mundo del emprendimiento, con los inconvenientes que esto acarrea.
Lógico que esto no se logra solamente desde lo local ni tampoco únicamente desde la órbita gubernamental, puesto que el funcionamiento debe ser como un engranaje entre las políticas estatales, las decisiones empresariales y la concertación para que el desempleo juvenil pueda aliviarse con las medidas y planes adecuados que indudablemente tienen que conllevar a un comportamiento favorable de la economía.
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