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Editorial
Deforestación
Corponor y la Gobernación tienen que tomar atenta nota.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 18 de Julio de 2022

Acaba de salir un informe sobre el monitoreo de las superficies de bosques y la deforestación en Colombia elaborado por el Ministerio de Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), donde tanto Colombia como Norte de Santander salen mal librados. 


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Resulta que en el territorio nacional, el año pasado se talaron 174.103 hectáreas, que equivalen a un aumento de 1,5% de esta irregular actividad frente a lo ocurrido en 2020, cuando el área deforestada alcanzó las 171.585 hectáreas. Eso, como lo han advertido los especialistas, acarrea severas consecuencias ambientales y para la salud misma de la especie humana.

Y al aterrizar el reporte en tierras nortesantandereanas hay desagradables sorpresas. Veamos.

El 77% de la tala se concentró en Norte de Santander, Antioquia, Caquetá, Guaviare, Meta y Putumayo.

El año pasado los demás departamentos mencionados acumularon el 70% de ese mal y ahora nuestra región fronteriza fue la única que en el país se sumó a ese no muy apreciable club de la destrucción de zonas de bosque natural.

La lista correspondiente al 2021 de los departamentos con mayores aumentos en superficie deforestada fueron, Caquetá (+5.861 hectáreas), Meta (+3.437 hectáreas), Norte de Santander (+2.786 hectáreas) y Nariño (+2.028 hectáreas).


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En esa acumulación de malas noticias por la pérdida de bosque, el Catatumbo, con dos de sus importantes municipios, figura en la lista elaborada por el Gobierno. Tibú, en el sexto lugar, saltó de tener un área deforestada de 6.430 hectáreas, el año antepasado, a 8.281 el año pasado, y Sardinata, que en los dos últimos años perdió 29 hectáreas de bosque natural.

Corponor –como autoridad ambiental- y la Gobernación –en su papel de articulador de acciones y políticas- tienen que tomar atenta nota y hacer lo necesario para contener la deforestación que en solo las dos localidades catatumberas mencionadas, a cifras de 2021, se quedaron sin bosque 9.444 hectáreas.  

En ese sentido, es recomendable darle un repaso al punto denominado principales causas y agentes de la deforestación en Colombia durante el año 2021, que hace una especificación precisa sobre el Catatumbo.

Ahí se habla que la expansión de los cultivos de hoja de coca “es generalizada en el núcleo, generando impactos directos sobre las coberturas boscosas y ayudando al avance de las malas prácticas de ganadería extensiva y la agricultura en áreas no permitidas”.

A lo anterior, añade el informe oficial, se suma la tala ilegal por la alta demanda de madera para su uso en la actividad agropecuaria (tutores para cultivos, trapiches, cercas, guías, cajas) y para la infraestructura de los socavones en las minas de carbón; así como la extracción ilícita de minerales en algunos sectores del núcleo.

Se nota aquí el efecto dominó sobre la naturaleza generado por la expansión de los cultivos ilícitos y el lento avance de la implementación del acuerdo de paz con las Farc en un aspecto como el programa de sustitución, contrastando con el hecho de que Norte de Santander y Nariño acumulan por lo menos el 48% de la producción de la materia prima para el alcaloide.

Igualmente, debe ponerse cuidado al llamado de atención del Ideam y el Ministerio de Ambiente sobre ‘la tala ilegal con otros fines’, para que se adopten acciones preventivas y de control por parte de las autoridades ambientales y departamentales, y se profundice en el caso de la ganadería extensiva y la agricultura en áreas no permitidas, por presión de la descontrolada extensión de la hoja de coca.

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