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Editorial
Una mirada al deporte
Parece que ni las grandes figuras que ellos hacen en el caballete o los arzones, que en la postre se han convertido en medallas nacionales e internacionales, conquistadas a granel, han conmovido a nadie.

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La opinión
La Opinión
Jueves, 14 de Julio de 2022

Hay recuerdos no muy lejanos sobre proyectos para construir en Cúcuta un coliseo de combate y un estadio de rugby. Escuchando a los dolientes de esos planes, resulta acertado indicar que se quedaron en eso, en meros ecos de un pasado que nunca cruzaron la puerta hacia el mundo real.

Y mientras estas iniciativas duermen por ahí en los anaqueles, la realidad se manifiesta con problemas en la infraestructura de importantes escenarios para la práctica deportiva.

Es el caso del emblemático Coliseo Eustorgio Colmenares, que es la casa de los gimnastas que tantas glorias y brillo le han dado a Norte de Santander, que cuando llueve queda convertido en un gran charco que dificulta los entrenamientos.

Siguiendo con la idea de los recuerdos. Quien olvidó por ejemplo la imagen del gran gimnasta cucuteño y referente mundial de ese deporte, Jossimar Calvo, con una escoba ayudando a sacar el agua, mientras sus compañeros corren las colchonetas y otros elementos para evitar que se deterioren.

Parece que ni las grandes figuras que ellos hacen en el caballete o los arzones, que en la postre se han convertido en medallas nacionales e internacionales, conquistadas  a granel, han conmovido a nadie.

Por ahí apenas el Instituto Municipal de Deportes de Cúcuta le ha puesto algunos paleativos a la situación que va más allá de tapar unas cuantas goteras, puesto que la cubierta ya no aguanta más paños de agua tibia.

‘No le cabe una gotera más’, es la mejor descripción que se puede hacer, asunto por el cual es indispensable hacer el cambio de la misma, trabajo que requiere de una inversión calculada en $3.150 millones.

Por el momento, habrá que seguir teniendo dotaciones de baldes y traperos, porque mientras el IMRD ha dicho que su capacidad financiera le impide  asumir una empresa de esa envergadura, el Gobierno Nacional es muy poco lo que ofrece.

Aquí merece hacerse mención de la respuesta recibida desde el Ministerio del Deporte, de acuerdo con el IMRD, que es solamente de acompañamiento en el proceso, sin hablarse de un peso para esta necesaria rehabilitación.

Tal vez como ya termina el mandato no habrá recursos, hecho por el cual la bancada de Norte de Santander en el Congreso de  la República, debe de tener en cuenta  estas  gestiones ante el nuevo gobierno.

Pero sin duda el coliseo de combate y el estadio de rugby, es fundamental resucitarlos y ponerle real atención a las voces que se han levantado por las dificultades que agobian a nuestros deportistas locales.

“Las personas que están al frente de la administración no supieron articular los proyectos, todo se queda en simples ideas y supuestos proyectos finalizados que se visualizan en planos digitales, pero a la hora de la verdad no hay nada, si no está radicado, no existe”, es el justo reclamo que ha expuesto  Johana Orozco, presidenta de la Liga de Judo de Norte de Santander.

Hay que pasar prontamente de las palabras y de los planos a los hechos, y esto es muy acertado en el campo deportivo, donde a los atletas se les hacen altas exigencias cuando salen a representar a la ciudad y a la región o al país en diferentes competencias.

Al Área Metropolitana, la Alcaldía de Cúcuta y el Ministerio del Deporte les queda pendiente lograr que estos pedidos se desarrollen prontamente, teniendo en cuenta que el deporte es una de las formas para salvar a la juventud de las garras de las drogas y la violencia.

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