De Cúcuta para el mundo es el episodio histórico que se acaba de escribir con el inmenso Ángel Barajas que en una extraordinaria competición se colgó la medalla de plata en las Olimpiadas de París 2024.
Para subir al podio Olímpico ni el azar ni la buena suerte estuvieron presentes. En este caso se trata de la conquista de un escaño construido con trabajo disciplinado, una estricta planeación y mucho sacrificio.
La región se ha convertido en una cantera y en un fuerte punto de apoyo para la gimnasia colombiana de la que salió Ángel, en la que estuvo Jossimar Calvo y en la que se encuentran numerosos competidores en formación que prometen seguir brillando en ese deporte.
En honor a esta medalla, que ratifica a Colombia entre las potencias mundiales de esta actividad, el Ministerio del Deporte debería –haciendo valer el cambio que pregona el Gobierno Nacional- asignar el presupuesto para financiar, bien sea un coliseo propio para la gimnasia en Cúcuta o un escenario al que se puedan trasladar el boccia, tenis de mesa, el judo y el voleibol, con los cuales han convivido los gimnastas.
Desde hace una década se ha venido planteando que la gimnasia en las modalidades de artística, rítmica, aeróbica, trampolín y parkour, tenga un sitio exclusivo y con toda la dotación adecuada para los entrenamientos y las competencias; ojalá la plata olímpica de Ángel haga el milagro.
Poner en marcha una obra de esas se convierte en una verdadera inversión social y en otro paso en la dirección correcta para que más gimnastas sigan formándose para salir a competir en la región y en el mundo.
Hay que felicitar a esta joven estrella quien después de la estupenda actuación en barra fija, también dejó grandes reflexiones para mostrarnos que es un deportista integral, con dos mensajes al país: “Considero que cada sacrificio tiene su recompensa más adelante”. “Hagan las cosas con amor, sean muy disciplinados, sueñen y trabajen con mucha constancia”.
Y en la ratificación de que lo sucedido no es producto de la generación espontánea, sino de una labor producto de la constancia, el otro gran triunfador de la jornada y que merece también un gran reconocimiento, fue Jairo Ruiz Casas, el perseverante entrenador de las grandes figuras que ha dado este deporte en el país.
Y él también maneja una filosofía muy importante que involucra la disciplina –que no se negocia-, la rigurosidad, la perfección y la formación, así como hasta la escuela de padres, puesto que ellos tienen una parte esencial en la formación psicosocial y el rendimiento de un deportista.
Por lo tanto, estamos frente a un proceso cuidadosamente estructurado que está arrojando frutos de alta valía para el deporte nacional y que, en este caso particular, tiene en la principal ciudad colombiana en la frontera con Venezuela, su centro de gimnastas de alto rendimiento.
Lo hecho por Ángel Barajas en Paris 2024 constituye un honor y un orgullo para Cúcuta y Norte de Santander que uno de sus hijos haya enarbolado en lo alto del podio la bandera colombiana, ¡Felicitaciones campeón!
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