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Editorial
Confusa nomenclatura
Es urgente desengavetar ese proyecto elaborado para la nomenclatura, hacerle los ajustes que se requieran y ponerlo en marcha.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 28 de Agosto de 2024

Cúcuta, la ciudad colombiana más importante en la frontera con Venezuela, continúa acumulando una serie de situaciones que no permiten mejorar la calidad de las condiciones de vida de sus habitantes.

Una de ellas corresponde a la obsoleta y complicada nomenclatura, que en algunos barrios lleva a que una sola casa tenga hasta tres direcciones, convirtiéndose en toda una complicación para la orientación de los ciudadanos.
Pero hay  algo más grave. Que por ahí en alguna gaveta de la Alcaldía se encuentra guardado un sistema con el que se iba a modernizar y a tratar de ponerle orden, el cual fue elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Sin lugar a dudas que en este asunto podríamos estar frente a un ‘elefante blanco entre comillas’ porque la solución está  elaborada por los técnicos con los respectivos estudios y la solución contemplada en los documentos, pero hasta el momento no se ha puesto en marcha.

De eso hace  ya doce años cuando se intentó subsanar el problema mediante  la unificación de los más de cinco mecanismos con la estructuración de un plan que costó en su momento más de cinco mil millones de pesos.

Sin duda que si organismos como la Personería, la Procuraduría, la Contraloría  y la Fiscalía es necesario que le pongan el radar a este caso específico con dineros  públicos  comprometidos en una solución que nunca llegó para un problema que sigue ahondándose. ¿Cómo así que aunque el remedio está no se le aplicó a una enfermedad que está en crecimiento?

Por eso es urgente que las entidades de control fiscal y disciplinario y el organismo de investigación judicial entren a indagar las razones que llevaron a que este procedimiento se quedara sin ejecución pese a que  es una necesidad para la ciudad y a que podríamos estar ante un probable detrimento patrimonial.

Por ejemplo, el renglón de la construcción es uno de los más afectados por este desorden. El no contar con nomenclatura les genera traumas a la hora de los trámites de creación de los predios, porque deben hacer la consulta a las curadurías para que generan esta certificación que después es asignada a los inmuebles. 

Pero en diversos sitios de la capital de Norte de Santander se dificulta dicho procedimiento como consecuencia de las  diferentes nomenclaturas existentes, según los barrios. 

Lo ocurrido con la actualización no llevada a cabo de la nomenclatura cucuteña debería servir de punto de partida para contener la elaboración de costosos estudios sobre lo ‘divino y humano’ para encontrar soluciones diversas y que al final quedan convertidos en venas rotas por donde se van importantes recursos municipales.

Por lo tanto es urgente desengavetar ese proyecto elaborado para la nomenclatura, hacerle los ajustes que se requieran y ponerlo en marcha, tanto para evitar que esa plata se pierda y con el fin de que la ciudad se pueda guiar por sus calles y avenidas con unas direcciones que estén lejos de la confusión actual y así cerrar este capítulo que también la afecta como ciudad incluyente y competitiva.

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