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Editorial
¡Con mucho cuidado!
Ahora que el territorio nortesantandereano le gana a los vecinos Boyacá (37), Cesar (55) y Santander (40), en cuanto a la propagación de laa COVID-19.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 29 de Abril de 2020

Algo pasó, pero de un boletín informativo a otro se saltó en siete casos hacia arriba en la ocurrencia de contagiados por el coronavirus en Norte de Santander, pasando de 62 a 69, cuestión de cuidado que debe llamar a estar muy atentos sobre el comportamiento del contagio del virus.

Esto debe servir para hacer un seguimiento para enfrentar la pandemia, lo cual obliga a que la ciudadanía por un lado y el gobierno por el otro, no deben de bajar la guardia en las acciones preventivas para impedir un golpe que pueda conllevar a un desastre.

Indudablemente, en Norte de Santander es urgente que el Gobierno Nacional le pague la abultada deuda al Hospital Erasmo Meoz, porque como departamento fronterizo es de por sí un hecho inobjetable de que requiere un tratamiento especial, como siempre se ha reclamado.

Pero al darle un vistazo a nuestra situación frente a la pandemia se advierte que todavía está muy lejos de los anuncios gubernamentales en cuanto a las asignaciones constantes y sonantes de los recursos económicos indispensables para darle vigor a la salud, frente a esta crisis sanitaria de carácter histórico.

Ahora que el territorio nortesantandereano le gana a los vecinos Boyacá (37), Cesar (55) y Santander (40), en cuanto a la propagación de laa COVID-19, ya es hora que el Ministerio de Salud, la Superintendencia de Salud y las EPS pasen de las palabras y los anuncios a los hechos reales en cuanto al giro de los dineros previstos, porque si no se cuenta con un poderoso brazo financiero, pues será prácticamente imposible que se lleguen a las metas trazadas en cuanto a la expansión para contar con unidades de cuidados intensivos suficientes, los respiradores y demás elementos vitales para pelear contra este virus.

Hablando solamente del Erasmo Meoz la plata que está pendiente de giro es de $55.700 millones y por eso desde aquí se ha insistido en que el Gobierno debe pagar lo más urgente posible, para solventar el funcionamiento.

Como dijimos antes, el departamento no puede ser tratado como uno del interior del país, puesto que el solo hecho de ser el un alto receptor migratorio procedente de Venezuela, de tener una población flotante de alto impacto, pero con unos muy graves índices de desigualdad, de pobreza, desempleo, informalidad y de necesidades básicas insatisfechas, lo hace de por sí un territorio vulnerable al cual no se puede dejar al garete y lleno de promesas.

Como la esperanza es lo último que se pierde, ojalá la institucionalidad nacional le dé la mano en la región para ese robustecimiento sanitario en el que ella sola anda trabajando con sus escasos recursos propios. La red hospitalaria nortesantandereana espera que el Ejecutivo Nacional le dé la inyección requerida para atender la pandemia de la mejor forma posible.

Y, mientras tanto, la ciudadanía debe seguir acatando la cuarentena obligatoria y el aislamiento social, porque una de las formas hasta ahora conocidas para que la expansión de la enfermedad no se salga de control, descansa en el comportamiento de cada persona. 

El hecho de que algunos sectores económicos comenzaran la reapertura gradual, no significa que se pueda salir alegremente a las calles sin tapabocas o que vuelvan las aglomeraciones en el transporte y mucho menos las fiestas o reuniones de amigos. Eso no está permitido y es abrirle la puerta para que el virus nos  ataque con virulencia a todos.

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