Del dicho al hecho hay mucho trecho, es el refrán popular que mejor se ajusta a un anuncio gubernamental relacionado con la conectividad a internet, aspecto de la vida diaria que ya fue permeado por las promesas incumplidas, la desigualdad y las dificultades para garantizarles esta posibilidad a los sectores vulnerables de la población.
Ahora se anuncia ‘Comunidades de conectividad’ por parte del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) para llevar internet a los sitios más alejados mediante el concurso de las juntas de acción comunal y organizaciones sociales.
La idea es que las comunidades organizadas en JAC, cabildos indígenas o consejos comunitarios, por ejemplo, constituyan empresas sin ánimo de lucro, se inscriban en el Registro TIC y no ofrezcan más de 3.000 conexiones.
Norte de Santander hizo parte de los 14 departamentos con delegados comunitarios, que para un total de 1.500 se reunieron con las autoridades nacionales en la materia para conocer la herramientas técnicas y las condiciones para lograr esa conectividad en las regiones más apartadas.
Frente a dudas si es que ahora les aparecerán miles de competidores a los actuales proveedores privados de internet, desde el ministerio se aseguró que eso no será así.
Según lo dicho por el ministro Mauricio Lizcano, no se pretende desatar una competencia de mercado con las grandes empresas de conectividad ni los Pequeños Prestadores de Internet constituidos. “El propósito se centra en que, a tarifas sociales, sean los líderes y representantes de las regiones los dueños de la infraestructura que entregará internet a los hogares”.
Las zonas cubiertas por Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial tendrán una inversión de $80.000 millones para que sus habitantes cuenten con este servicio, el cual mejoraría sustancialmente la misma calidad de la educación.
Al averigirar qué se tiene programado en este aspecto para nuestro departamento, se estableció que hay una meta de tivo es conectar a más del 85% de las regiones nortesantandereanas mas apartadas, especialmente del Catatumbo.
Uno diría qué maravilla. Pero como no todo es color de rosa, es indispensable que todo quede absolutamente claro y precisado para evitar futuras complicaciones de diversa índole.
La primera que no haya duda alguna de competencia desleal frente a los operadores que manejan las concesiones, porque por ahí podrían desatarse conflictos jurídicos y de indeminizaciones.
La segunda, la capacidad tecnológica adecuada con el suficiente respaldo de soporte de infraestructura y técnico para que las comunidades de internet comunitario fijo ofrezcan calidad y cobertura adecuadas a sus usuarios entre los que podrán estar instituciones educativas y de salud, bibliotecas públicas y a organizaciones sin ánimo de lucro que estén ubicadas dentro de su radio de acción.
Es importante que las comunidades que vayan a operar este servicio cuenten con la capacitación y la experticia calificada en manejo de los equipos y redes, seguridad digital, modelos financieros TIC, alfabetización y herramientas digitales, mantenimiento, emprendimientos TIC, entre otros temas.
Eso está muy bien que el internet tenga el componente social de llegar a todos los rincones porque la exclusión digital debe ser contenida y eliminada por tratarse de un complemento básico para el conocimiento, la educación, la cultura y la interrelación social, pero también debe tenerse el gran compromiso del Estado y de las organizaciones comunitarias para que el modelo permanezca y se consolide, mediante un manejo probo y diáfano como la gente lo requiere.
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