El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, en un endurecido discurso trató como cartel del narcotráfico y el terrorismo al Ejército de Liberación Nacional (Eln) desde la Gobernación de Norte de Santander, luego de los recientes atentados en el área metropolitana.
De esa forma se le resta cualquier connotación política a la lucha armada que ese grupo dice desarrollar, llevándolo al nivel de una banda criminal que desata y genera violencia en el Catatumbo y en gran parte del departamento.
Es que todavía está fresca la última convocatoria que el presidente Petro le planteara a ese grupo para que “hagan la paz ya” a la cual le respondieron con bombazos y asesinatos en la región.
Todo parece indicar que el Gobierno nacional se ha inclinado por avanzar en el camino de las estrategias conducentes a propinarle fuertes derrotas militares a este grupo armado ilegal que en lo corrido del presente año ha ejecutado muy graves operaciones de terrorismo contra la población civil y la Fuerza Pública en esta región del país.
La comunidad estaba esperando precisamente eso, que al terrorismo se le responda con toda la capacidad operacional de las fuerzas de seguridad del Estado, sin más ataduras que el respeto a los derechos humanos.
La lógica indica que si al enemigo se le han extendido en no pocas ocasiones una rama de olivo para adelantar negociaciones encaminadas a buscar la paz y su forma de contestar es con más actos violentos, entonces todo el panorama cambia y las opciones de tinte militar pasan a la primera línea de prioridades.
“Si es el caso emplearemos operaciones aplicando todo el poder de la fuerza legítima del Estado, como los bombardeos”, fue el mensaje que desde la Cúpula Chata salió con rumbo a los campamentos de aquellas organizaciones armadas ilegales que se han inclinado por la guerra y las hostilidades contra la población civil.
Aquí de nuevo reaparece el nombre de la política de ‘Paz Total’ que para el caso del territorio catatumbero se ha convertido en el lugar donde se le ha sometido a una intensa prueba de fuego que la ha dejado maltrecha.
La lectura que surge de las fuertes advertencias lanzadas por el ministro Sánchez es que hay un agotamiento de la paciencia en las esferas del alto gobierno que ahora ya no lo pensarían dos veces para utilizar la fuerza legítima de los bombardeos dentro de las nomas existentes para su aplicación en el Catatumbo.
Entre las razones que pondrán a la región catatumbera en la senda de atacar con bombas a los factores de terrorismo se encuentra el aumento en el 63% del reclutamiento de menores para llevarlos a esos grupos criminales.
“Nos están robando a nuestros menores”, es la queja del ministro Sánchez ante la gravedad de lo que está ocurriendo allí y que sin duda tiene que ser controlado.
A mediados del mes entrante se cumplirá el primer año de los enfrentamientos bélicos entre el Eln y la disidencia de las Farc por el control del Catatumbo, desatando la peor crisis humanitaria de la historia por efectos del desplazamiento al igual que el desbordamiento del conflicto armado que ahora se siente con suma fuerza en el área metropolitana de Cúcuta.
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