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Editorial
Alféreces de tránsito
El último recuerdo de los alféreces  de Tránsito en Cúcuta corresponde a la administración del desaparecido exalcalde José Fernando Bautista, cuando vestían de pantalón caqui corto.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 5 de Febrero de 2025

El último recuerdo de los alféreces  de Tránsito en Cúcuta corresponde a la administración del desaparecido exalcalde José Fernando Bautista, cuando vestían de pantalón caqui corto.

Esta figura de acuerdo con un anuncio del secretario de Tránsito, Johan Botello, está por revivir en la ciudad, pero ojo, deberán tenerse muy presentes los errores del pasado y las necesidades que hoy se tienen en materia de movilidad para lograr que cumplan a cabalidad las funciones asignadas y, por sobre todo, que haya cero tolerancia a los hechos de corrupción.

Aunque se cuenta con red semafórica, fotomultas y agentes de la Policía de Tránsito, lo cierto es que el crecimiento del parque automotor, la ausencia de cultura ciudadana y la carencia de una mayor infraestructura vial, en este siglo ha llevado a que el desorden, los atascos y las infracciones de las normas  anden a toda velocidad.

Para que desde el día uno en que se estrenen en las calles sus resultados sean los esperados por una ciudadanía que reclama operativos para descongestionar las calles, es necesario que se dediquen a controlar los factores que generan los trancones y las dificultades para garantizar que el flujo vehicular tenga un movimiento más rápido y seguro.

El trabajo que les espera es intenso porque hay una acumulación de situaciones que no han podido ser manejadas adecuadamente a lo largo del tiempo, dejando en evidencia la falta de autoridad que ellos deben ayudar a recuperar.

Si cumplieran tres misiones a la perfección quedaría este grupo con una muy buena imagen ante los cucuteños y demás usuarios de la malla vial de la capital nortesantandereana.

Una se relaciona con el ejercicio de dirigir el tráfico automotriz en aquellos puntos donde ocurran trancones, bien sea porque se registran embotellamientos en las intersecciones viales o en razón a comportamientos inadecuados, como el de choferes de transporte urbano que se  quedan en los semáforos un largo tiempo a la espera de pasajeros.

Otra tiene que ver con el uso de las calles como parqueadero público y el cual ya no solamente en las horas pico sino en cualquier momento provoca dificultades severas a la movilidad. 

Y el otro, se relaciona con los colegios y sus efectos colaterales sobre la fluidez del cruce de vehículos por las rutas aledañas, especialmente en la zona céntrica de la ciudad y otros barrios cercanos.

Esas tres  tareas tienen como elementos concordantes el orden y la autoridad, motivo por el cual hacerlos valer y que el Código de Tránsito sea acatado ayudarán a conjurar el caos que recorre raudo por las vías cucuteñas.

Confía la ciudadanía que esta estrategia que está por habilitarse funcione de la manera que se espera y que se logre  lo dicho por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de que la movilidad es parte fundamental para garantizarles mejor calidad de vida a los ciudadanos.

Deberá también haber una perfecta coordinación con la Policía de Tránsito que seguirá en la ciudad. Esa llave nos tiene que conducir a que el reordenamiento del tránsito se logre en la medida que el ciudadano se comprometa para entre todos combatir el caos que rueda veloz.


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