

La megaobra del Acueducto Metropolitano Francisco de Paula Santander que surgió luego de la caída de petróleo al río Pamplonita, ha empezado a probar su efectividad para enfrentar contingencias y evitar que los usuarios del servicio se queden sin agua potable, en Cúcuta.
Precisamente esta infraestructura fue hecha para entrar a suplir en caso de que se registren anomalías, inconvenientes o emergencias que pongan en riesgo la prestación adecuada del mismo.
Es decir, ha mostrado ya su efectividad en la capital nortesantandereana, pero ahora se necesita que tenga el mismo impacto en los habitantes de Villa del Rosario, Los Patios y también de El Zulia, con el fin de que no vuelvan a tener complicaciones.
Es decir, que se ponga fin a los racionamientos y a los turnos semanales que a veces se extienden hasta los quince o treinta días, implicando serios efectos para las familias que residen en esas localidades del área metropolitana.
Ahí lo que se espera es que tanto la cobertura como la calidad del servicio medida desde el punto de vista de más días con suministro y menos cortes, con el fin de que se garantice tanto el mínimo vital como la continuidad.
Para alcanzar esas metas se requieren obras e inversiones que por fortuna, de acuerdo con lo expuesto por el viceministro de Agua Potable y Saneamiento Básico, Edward Libreros, en esta oportunidad se encuentran garantizadas mediante la asignación de $62.000 millones.
Las inversiones extras están encaminadas a mejorar las líneas de suministro y aducción de agua para esos municipios, que representan $59.000 millones, sumado a cerca de $3.000 millones para que a Los Patios y Villa del Rosario se les pueda garantizar el abastecimiento del preciado líquido.
Hay que recordar que dichas localidades han tenido una importante expansión urbanística con el desarrollo de proyectos de vivienda nueva que lógicamente requieren que se cuenten con la suficiencia en los servicios públicos y evitar así complicaciones desde el punto de vista de necesidades básicas insatisfechas.
Que el área metropolitana de Cúcuta cuente con una infraestructura de esta naturaleza reviste gran importancia también para la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y un fortalecimiento en su capacidad competitiva dentro de planes de industrialización y atracción de inversión privada generadora de empleo.
A este sistema que tuvo un costo de $391.560 millones, hay que sacarle el mayor provecho para que los usuarios del acueducto no tengan que preocuparse, por muchos años, de que el agua les vaya a faltar.
Pero además, constituye un mecanismo muy importante que robustece a la región, porque Cúcuta tiene dos acueductos, el de El Pórtico y el del río Zulia, aparte de los de Los Patios y El Zulia, aspecto que le da fortaleza y mayor responsabilidad.
Ahora corresponde cuidar y preservar, aún más, las cuencas que surten las plantas productoras de agua potable, es decir, los ríos Pamplonita y Zulia, protegiéndolos con los sistemas de tratamiento de aguas residuales que ya deben pasar del papel a la ejecución de las obras para que sean puestas en operación. Esa debe de ser la próxima tarea, con carácter de urgencia.
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