En Colombia, cada vez más mujeres encuentran en el emprendimiento una alternativa para generar ingresos, alcanzar independencia económica y sacar adelante a sus familias. De acuerdo con datos del Global Entrepreneurship Monitor, el 26% de las mujeres en el país están iniciando un negocio, mientras que más de la mitad de los clientes de microcrédito pertenecen a este grupo poblacional.
Muchas de estas emprendedoras son madres que han decidido abrir sus propios negocios como una forma de enfrentar la informalidad laboral y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, junto al crecimiento de los emprendimientos también persisten retos estructurales, como las dificultades de seguridad, la baja sostenibilidad de los negocios y la falta de educación financiera.
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Para María Clara Hoyos, uno de los principales desafíos está en brindar herramientas que permitan a las mujeres tomar decisiones financieras más estratégicas y sostenibles.
“Las madres emprendedoras son un motor silencioso de la economía. Su disciplina y resiliencia son admirables, pero necesitan herramientas financieras claras para tomar decisiones informadas y sostenibles en el tiempo”, aseguró la directiva.
Recomendaciones para fortalecer los emprendimientos
Desde Asomicrofinanzas destacan varias prácticas que pueden ayudar a las madres emprendedoras a fortalecer y hacer crecer sus negocios.
La primera recomendación es separar las finanzas personales de las del emprendimiento, pues esto permite medir realmente la rentabilidad y evitar desbalances económicos.
También aconsejan llevar un registro detallado de ingresos y gastos, una práctica que facilita identificar fugas de dinero, oportunidades de ahorro y mejorar la toma de decisiones.
Otro de los puntos clave es definir un salario fijo para la emprendedora, con el fin de evitar la descapitalización del negocio y garantizar una mayor estabilidad financiera.
Asimismo, sugieren crear un fondo de emergencia equivalente a por lo menos tres meses de gastos, lo que puede marcar la diferencia ante situaciones inesperadas o crisis económicas.
El acceso a productos financieros formales, como los microcréditos, también es considerado fundamental para impulsar la productividad, promover la inclusión financiera y facilitar el crecimiento de los pequeños negocios.
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A esto se suma la importancia de reinvertir estratégicamente las utilidades y participar constantemente en programas de educación financiera y capacitación empresarial.
“Desde el sector de las microfinanzas creemos en el poder transformador de las madres emprendedoras. Por eso, trabajamos diariamente para brindarles acceso a herramientas financieras y acompañamiento que les permitan fortalecer sus negocios y proyectar un futuro más estable”, expresó Hoyos.
La dirigente agregó que detrás de cada emprendimiento liderado por una madre existe una historia de resiliencia, esfuerzo y superación que impacta no solo a sus familias, sino también a sus comunidades.
En el marco del mes de las madres, el llamado desde el sector financiero es a reconocer el aporte económico y social de estas mujeres, así como a fortalecer las oportunidades y herramientas que les permitan hacer sostenibles sus emprendimientos y consolidar su autonomía económica.
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