Más allá de los casos puntuales que se dieron a conocer en Caracol Televisión, el acoso sexual laboral no puede entenderse como conflictos aislados o interpersonales.
Los expertos concuerdan que este tipo de hechos responde a un problema estructural que impacta directamente la salud mental de las víctimas y deja en evidencia las fallas en los mecanismos de prevención y respuesta institucional.
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Las cifras presentadas por el Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic) son alarmantes, pues, en Colombia, el 23% de las mujeres ha sufrido acoso sexual laboral. Bajo este escenario, dos de cada diez trabajadoras han sido víctimas.
Según Colpsic, solo el 41% de las víctimas denuncia y, de esta proporción, el 40% enfrenta represalias en su lugar de trabajo y el 59% tiene barreras para acceder a la justicia.
Para el representante regional del Campo Psicología Jurídica del Capítulo Meta y Orinoquía de Colpsic, Henry Farley Gutiérrez Herrán, el acoso sexual y laboral debe abordarse, más que nunca, con mayor profundidad.
“No estamos frente a un simple problema de oficina, sino ante una vulneración sistemática de la integridad física y de la dignidad humana. Desde la psicología forense, el impacto puede ser profundo y devastador”, añadió.
La representante regional del Campo Psicología Jurídica de Valle del Cauca de Colpsic, Sandra Rocío Guerrero, señaló que, a diferencia de otras formas de violencia, el acoso sexual suele manifestarse de manera progresiva y, en muchos casos, bajo conductas que pueden parecer sutiles o normalizadas.
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“Cuando las empresas no logran prevenir ni atender estos casos de manera efectiva, se pone en entredicho su legitimidad”, afirmó Guerrero.
Desde un enfoque de derechos, sostuvo que se trata de una vulneración a la dignidad, la integridad psicológica y la igualdad, especialmente en contextos donde las relaciones de poder influyen en la experiencia laboral.
Frente a este panorama, los especialistas de Colpsic subrayaron la importancia de actuar tanto a nivel individual como institucional. En el caso de las víctimas, recomiendan no minimizar las situaciones, nombrar lo que está ocurriendo y documentar cada hecho.
“Registrar fechas, mensajes, lugares y testigos es fundamental, ya que puede convertirse en evidencia clave en un proceso posterior. A esto se suma la importancia de acudir a redes de apoyo y a canales formales de denuncia dentro o fuera de la organización”, expresó Henry Farley Gutiérrez.
Consecuencias mentales
El psicólogo Henry Farley dijo que las consecuencias en la salud mental son significativas, porque las víctimas pueden desarrollar síntomas de ansiedad, estrés postraumático y cambios en su comportamiento social.
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“Es común que la persona se aísle, se aleje de sus redes de apoyo y experimente un estado de hipervigilancia que afecta su confianza tanto en el entorno laboral como en el personal”, precisó el experto.
La experta Sandra Rocío Guerrero enfatizó que el esta acción debe entenderse como un estresor crónico de alta intensidad. “Desde la psicología basada en la evidencia, hay consenso en que sus efectos incluyen ansiedad, miedo anticipado, alteraciones del sueño, síntomas depresivos y somatizaciones, además de una afectación directa en la autoestima”, apuntó.
La psicóloga Paloma Carvajalino, representante Regional del Campo Procesos Psicológicos Básicos del Capítulo Bogotá y Cundinamarca de Colpsic, explicó que el cuerpo suele dar señales claras frente a estas situaciones y que una de las alertas más relevantes es la duda constante de la persona afectada.
“Cuando alguien se siente incómodo, pero al mismo tiempo se cuestiona si está exagerando, ya existe un indicio de alerta. Esa incertidumbre hace parte del impacto del acoso”, agregó.
Además de los efectos individuales, los expertos coinciden en que el acoso sexual laboral también tiene consecuencias a nivel organizacional y que la falta de respuesta adecuada no solo perpetúa la violencia, sino que afecta la credibilidad de las instituciones.
Recomendaciones
- Diseñar e implementar protocolos claros, accesibles y con enfoque de género.
- Garantizar rutas de denuncia seguras, confidenciales y libres de revictimización.
- Capacitar de manera periódica a todos los colaboradores para identificar y prevenir estas conductas.
- Fortalecer los comités internos y asegurar una respuesta oportuna y efectiva.
- Promover una cultura organizacional basada en el respeto y la equidad.
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