Todos los días, durante más de cuatro horas, Carlos Alberto Ledezma, de 55 años, sale a las calles de Cúcuta para tocar su batería y ganarse la vida con la música. El hombre, oriundo de Caracas (Venezuela), completa 46 años dedicado a este instrumento, que se ha convertido en su sustento y su forma de expresión.
En los espacios públicos interpreta géneros como jazz, música latina y rock. Gracias a estas presentaciones, logra reunir cerca de 30.000 pesos diarios, ingresos que le permiten pagar una habitación y cubrir algunas de sus necesidades básicas.
Ledezma lleva cinco años radicado en Cúcuta, tiempo en el que también ha tenido la oportunidad de dictar clases y presentarse en reconocidos restaurantes de la ciudad. Antes de llegar a la capital nortesantandereana, vivió durante tres años entre Bogotá y Medellín, donde igualmente tocaba su instrumento en las calles para subsistir.
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Antes de iniciar su proceso migratorio en 2018, Carlos Ledezma vivió toda su vida en Caracas, ciudad donde dio sus primeros pasos en la escena musical. Según recuerda, fue allí donde se formó como baterista.
“Mi talento se lo debo a mi padre. A los nueve años fue él quien me pagó una escuela de música en Caracas”, relató el músico. Tras dominar el arte de los tambores, comenzó a tocar en clubes y fiestas de su ciudad natal. Con el paso de los años, su talento le permitió ganar reconocimiento y presentarse en ciudades como Maturín, Valencia y Maracay, junto a diversas agrupaciones locales.