En diciembre, es tradición embellecer las calles con pintura, instalar banderines y construir un pesebre en cada cuadra. “Uno de los días de la novena también realizamos un pesebre viviente. Antes hacíamos el toro candela, pero se suspendió por el riesgo que implicaba”, relató una vecina.
La junta comunal también destacó que, a lo largo del año, se organizan actividades para la recolección de fondos destinados a apoyar a personas necesitadas y causas sociales. El año pasado, por ejemplo, se llevó a cabo una venta de sancocho con el fin de financiar la poda de árboles en algunos tramos del sector.
De manera independiente, funciona una asociación de adultos mayores que se reúne todos los miércoles para realizar actividad física y participar en programas de la administración municipal.
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Lo malo
La principal inconformidad de la comunidad es la falta de espacios deportivos. El presidente de la JAC señaló que el barrio solo cuenta con un parque y una cancha, construidos por los mismos habitantes hace varios años.
Según explicó, estos espacios se encuentran deteriorados y resultan insuficientes para atender a los más de 800 jóvenes que residen en el sector.
A esta problemática se suma la ausencia de una iglesia, lo que obliga a los feligreses a desplazarse hasta el barrio San Luis para participar en actividades religiosas.
En menor medida, los vecinos también expresaron su preocupación por el mal estado de las avenidas 17 y 18, así como por la presencia ocasional de habitantes de la calle.