América Latina y la comunidad internacional, vuelven ahora su mirada hacia Cuba, después de que los Estados Unidos señalaron que la isla representa “una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad de los Estados Unidos” y ha declarado una emergencia nacional respecto a ella.
La crisis cubana no es de ahora, cuando Chávez llegó a la presidencia de Venezuela, Cuba se encontraba en una grave situación derivada del desastroso manejo económico y del fracaso del sistema. Se perseguía como delincuentes a los “cuentapropistas”, es decir a la mujer que vendía unos pocos huevos de casa en casa, a los relojeros, a los pescadores que no entregaban todo el producto de sus faenas al gobierno y a escondidas lo vendían a extranjeros. Igualmente, a odontólogos y médicos, que atendían subrepticiamente en las horas de la noche en sus viviendas, con el riesgo de ser encarcelados.
El mercado negro y la corrupción imperaban, ya que los funcionarios de la empresa estatal que se encargaba de distribuir alimentos y materiales de construcción para pequeñas reparaciones locativas, los robaban y vendían. Desde un kilo de cemento hasta una libra de papas.
Los apagones eran frecuentes y prácticamente no existía el parque automotor. La gente se acostumbró a caminar grandes distancias y a usar los oprobiosos “camellos”, unos desuetos y repletos buses de fabricación rusa en los que las mujeres que se atrevían a usarlos eran sometidas a denigrantes tratamientos.
Después de la caída del precio del azúcar, Cuba se vio obligada a cerrar decenas de ingenios y a sobrevivir exclusivamente del turismo. Pero no del norteamericano, que era el que gastaba, sino especialmente del canadiense y del europeo, que tienen otras características. El gobierno culpaba de ese descalabro al bloqueo económico de los Estados Unidos.
Esa angustiosa situación era soportada estoicamente por la población que no había logrado migrar a los Estados Unidos, sólo por la devoción hacia Fidel Castro y en algún grado hacia Raúl.
En esa coyuntura asumió la presidencia Chávez en Venezuela, con el petróleo a casi 100 dólares el barril. Nuestro vecino era ricachón y quería imponer el socialismo y Cuba estaba “en la olla”. El mandatario venezolano, era admirador de Fidel Castro y del régimen cubano. El sentimiento de Fidel hacia Chávez era igual y lo consideró como su sucesor, no sólo para imponer el socialismo y extenderlo en el continente. Cuba se volcó hacia Venezuela para subsistir y Chávez le pagaba con petróleo.
La crisis impidió a Venezuela seguir enviando petróleo a Cuba y Trump advirtió que a los países que así lo hicieran, se les impondrían aranceles adicionales.
La situación cubana es diferente de la de Venezuela. La camarilla presidida por Maduro la tienen bien identificada y allá está María Corina Machado. En Cuba no es así, además no hay una Delcy Rodríguez para tranzar con Washington.
Los Estados Unidos podrán forzar las cosas, pero hasta cierto punto. Lo peor que le pudiera pasar a Trump y a Marco Rubio, sería que la gente cubana desesperada por la situación generara una gigantesca ola migratoria hacia los Estados Unidos. Siempre lo han tratado de evitar.
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