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Todavía estaba joven…
Recuerdo cuando niño que la idea de llegar a los 60 años era sinónimo de bastón, mecedora y tardes eternas viendo telenovelas.
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Miércoles, 4 de Febrero de 2026

Recuerdo cuando niño que la idea de llegar a los 60 años era sinónimo de bastón, mecedora y tardes eternas viendo telenovelas. Para ese entonces las personas de esta edad se veían sumamente mayores y en el declinar de su vida funcional, o por lo menos es lo que me parecía. Afortunadamente eso quedó en el olvido y la juventud se ha prolongado en el siglo XXI. En la Colombia de hoy, vivir hasta los 70 años es casi como llegar a la adolescencia de la vejez. Si alguien muere a esa edad, muchos exclaman con asombro: “¡Pero si estaba joven!” Y no es para menos, porque los colombianos vivimos ahora por más tiempo y con mejor salud.

Si viajamos un poco al pasado, podemos darnos cuenta que por 1900, la expectativa de vida en Colombia apenas rondaba los 35 años. Muchas veces debido a que no teníamos armas para defendernos de los ataques de la naturaleza, como bacterias, virus, parásitos y hongos. Pero el siglo XX llegó con sus avances tecnológicos y, gracias a la ciencia, la expectativa de vida empezó a subir progresivamente y, de manera acelerada.

En 1950, los colombianos ya podíamos aspirar a celebrar nuestro cumpleaños 55 sin que esto fuera una sorpresa, y para 1980, la meta se extendió hasta los 63 años. Hoy, en pleno siglo XXI, la expectativa de vida supera los 77 años. Hemos aumentado la existencia en más de 40 años en apenas un siglo.

Pero, es curioso e interesante pensar ¿a qué se debe este aumento de longevidad? La respuesta no es una sola. En parte, el avance imparable de la medicina: descubrimiento de antibióticos, vacunas para todos los males, acceso a hospitales cada vez mejor equipados y tratamientos que antes sonaban a ciencia ficción. En la actualidad, ir al médico ya no sucede solo cuando nos sentimos mal, sino también para prevenir cualquier enfermedad mortal, o en su defecto, diagnosticarla a tiempo y darle batalla, logrando muchas veces vencerla.

Por otro lado, los cambios en el estilo de vida también juegan un papel protagónico. Ahora es común ver a las personas mayores corriendo en el parque, tomando clases de salsa o aprendiendo yoga por YouTube. La alimentación balanceada, dejar el hábito del cigarro y, aumentar el gusto por la actividad física, han transformado la vejez en una segunda juventud. Existe en este momento una tendencia a mirar lo que contienen los paquetes de jugos y alimentos que vamos a comprar, para tratar de escoger lo que sea más beneficioso, además, una gran mayoría de personas logra pensionarse cerca de los 60 años, algo que puede disminuir el estrés relacionado con el trabajo. Todo esto está influyendo en controlar los factores que nos hacen enfermar, y por lo tanto, aumentando nuestra expectativa de vida.

Con este panorama, la percepción de la edad ha cambiado radicalmente. Si antes los 70 eran sinónimo de decrepitud, hoy es casi la edad dorada para lanzarse a nuevas aventuras. No es raro escuchar a hijos y nietos decir: “Mi abuelo tiene 72, pero baila mejor que yo”. Y cuando alguien se despide de este mundo a los 70, en vez de resignación, hay sorpresa: “¡Pero si no estaba tan mayor!”

Así que, si aún nos preocupamos por sumar años al calendario, con una relativa buena salud, relajémonos, la longevidad de hoy día se sigue abriendo paso, no solamente de forma física sino también mental, con ilusiones, alegrías y redes sociales para no estar solos, y es probable que lleguemos a los 100 años sin darnos cuenta.  


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