Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
La oscilación del alma
Es la virtud (difícil) de tamizar el bien y el mal, dar solidez a los principios con un criterio juicioso y dejar pasar sólo los sedimentos de la verdad.
Authored by
Lunes, 10 de Febrero de 2025

La consciencia es un estado de alma que se magnifica en lo universal y nos otorga el don de reconocer lo que está bien, o mal, para germinar en una relevancia ética apacible y ser leales con nosotros mismos.

La conciencia (sin s) es un modo de conocimiento subjetivo, apto para dotarnos de un sentido moral de las costumbres y orientarnos -con responsabilidad- a nuestro deber ser personal, en una dimensión racional estable.

Y es un atributo del Homo Sapiens conjugarlas, para evolucionar en el saber y hallar modelos de convivencia, propios de los seres pensantes que superan su animalidad y se asoman a su esencia inteligente.

Es la virtud (difícil) de tamizar el bien y el mal, dar solidez a los principios con un criterio juicioso y dejar pasar sólo los sedimentos de la verdad, al considerar las circunstancias y las personas.

Al hacerlo, asumimos una actitud crítica para definir un sistema auténtico e individual de valores, ampliar el círculo de la certeza de los actos y ennoblecer la misión de convertirnos en seres de paz.

De manera que la consciencia es un reconocimiento espiritual y, la conciencia, es un saber intelectual, ambas en un escenario psíquico enigmático, el temible inconsciente, un silo de emociones reprimidas que nos controla a su antojo.

Un ejemplo simple y natural son los nidos: los pájaros los construyen con dedicación (conciencia) y, luego, les dan soportes hogareños, calor y alimentos, para incubar sus polluelos, en una sublime crisálida de vida (consciencia)…


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en  https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion

Temas del Día