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La disputa por la Cámara en Norte de Santander
Ambos polos constituyen hoy las estructuras predominantes y las más accionadas del departamento.
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Miércoles, 18 de Febrero de 2026

En la política de Norte de Santander comienza a evidenciarse una transición que no siempre es visible desde fuera del territorio: la distancia entre la memoria política y la capacidad real de influencia. Durante años ambas coincidieron, pero el proceso electoral actual demuestra que el poder histórico ya no determina automáticamente el comportamiento electoral.

En el debate público todavía se sostiene que la principal estructura electoral continúa asociada al exalcalde Ramiro Suárez.Sin embargo, al observar el territorio se identifica un desplazamiento progresivo de redes sociales y políticas hacia actores institucionales activos. La intermediación —líderes barriales, sectores productivos y organizaciones sociales— se articula con quien resuelve problemas presentes y no con quien representó soluciones pasadas. La recordación se mantiene; la coordinación desaparece.

Por ello, la estructura histórica conserva simbolismo, pero no centralidad. Hoy la interacción cotidiana de la ciudadanía ocurre con la administración del alcalde Jorge Acevedo, lo cual redefine la legitimidad activa. La política local deja de ser retrospectiva y se vuelve evaluativa: el ciudadano vota según su experiencia inmediata con el Estado.

En este contexto emergen dos polos claros de articulación. El primero es el liderazgo departamental del gobernador William Villamizar, que respalda la lista del Partido de la U. Su fortaleza radica en un voto funcional: sectores que priorizan gestión institucional, coordinación administrativa y capacidad de acceso al nivel nacional.El segundo corresponde a la estructura urbana vinculada al Partido Liberal. Allí el voto es evaluativo. Recuperación de Seguridad percibida, intervenciones urbanas y dinamización económica se convierten en variables políticas. La aprobación administrativa lleva más del 70% de los cucuteños que se transforma en respaldo electoral.

Ambos polos constituyen hoy las estructuras predominantes y las más accionadas del departamento. La asociada al exalcalde Ramiro Suárez pasa a un plano histórico. No desaparece, pero deja de ordenar el comportamiento mayoritario del electorado.Bajo este reordenamiento puede proyectarse la representación legislativa. El Partido Conservador Colombiano mantiene un voto de pertenencia estable. El Partido de la U conserva la estructura departamental articulada desde la Gobernación. El liberalismo capitaliza la evaluación urbana. Los curules restantes se disputan entre Centro Democrático, Cambio Radical y Partido Verde, en un escenario sin hegemonía definida.

La elección no solo decide escaños; confirma una mutación institucional. El departamento pasa del liderazgo personalista al liderazgo operativo. La legitimidad deja de depender de la 

trayectoria y depende del desempeño.El 8 de marzo marca así un cambio generacional: la política tradicional pierde centralidad porque su capacidad de coordinación disminuye. Nuevos liderazgos ocupan el espacio con expectativas de gestión real para municipios y sectores productivos.Más que alternancia, es transformación de lógica electoral. El poder ya no pertenece a quien fue influyente, sino a quien logra gobernar en el presente. En Norte de Santander, el poder recordado empieza a ceder ante el poder vigente.


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