Durante años, Sardinata ha sido asociada a estigmas que reducen su historia a problemáticas como los cultivos ilícitos o el conflicto armado. Esa imagen incompleta ha opacado lo más valioso de nuestro municipio: su gente, su cultura, su biodiversidad y su vocación de trabajo. Hoy, como joven que cree firmemente en el potencial de esta tierra, propongo cambiar esa narrativa. Sardinata no debe seguir siendo definida por lo que otros ven desde afuera, sino por lo que nosotros mismos sabemos que somos: un pueblo con identidad, esperanza y futuro.
Estamos próximos a celebrar nuestras ferias tradicionales, y es un buen momento para reflexionar sobre cómo queremos proyectarnos. La administración actual ha dado pasos importantes en visibilizar lo positivo del municipio, pero es urgente avanzar hacia una política pública que construya una identidad cultural y productiva duradera.
No podemos hablar de identidad sin reconocer uno de nuestros pilares económicos y sociales: por ejemplo: el sector minero. La minería no solo aporta cerca del 6% del PIB departamental, sino que ha sido históricamente fuente de empleo, sustento y arraigo para muchas familias sardinatenses. Al igual que nuestros campesinos y trabajadores rurales, los mineros merecen respeto, oportunidades y un lugar digno en la construcción del futuro.
Por eso, cuando hablamos de desarrollo para Sardinata, no se trata de reemplazar lo que somos, sino de diversificar nuestra economía, de apostar por una transformación que dignifique todas las formas de trabajo. Que el turismo no sea solo una propuesta estética, sino una forma de abrir el municipio al país, sin desconocer a quienes han trabajado la tierra, extraído minerales, o levantado familias enteras con esfuerzo honesto.
Sardinata cuenta con paisajes únicos, fuentes hídricas, historia, cultura y un potencial enorme en corregimientos como Las Mercedes. Allí podría consolidarse un modelo ecoturístico que conviva con otras actividades económicas tradicionales, bajo principios de sostenibilidad, respeto y dignidad.
Nuestra identidad cultural debe nacer de lo que somos realmente, no de lo que dicen los titulares. Somos un municipio trabajador, resiliente, con jóvenes que se están formando, con mujeres líderes, con adultos mayores que aún creen que Sardinata puede mejorar si se le apuesta al futuro con decisión y con una formación al deporte, que nos puede representar como municipio a la afueras de nuestro departamento.
Un mensaje a la alcaldesa y a quienes nos gobiernan:señora alcaldesa Diomara Montañez, usted tiene una oportunidad histórica: dejar sembrada la construcción de una política pública de identidad cultural, turística y productiva, que no se limite a eventos puntuales, sino que se convierta en un proceso de largo aliento. Una política que rescate nuestra historia, reconozca el valor del trabajo, y fortalezca el orgullo de ser sardinatense. Ningún mandatario puede cambiarlo todo en cuatro años, pero sí puede abrir el camino. Ojalá ese sea su legado.
Como joven estoy dispuesto a aportar en la creación de esa política pública, a ayudar a definir un símbolo, palabra o identidad turística que nos represente con dignidad. Y también estoy dispuesto a traer inversión a nuestro municipio, porque la esperanza de Sardinata no depende solo del gobierno, sino de todos. Porque Sardinata tiene con qué.
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