Lejos de las teorías que circularon, explicó que su presencia no tenía relación con el control del clima, como algunos sugerían. “A nosotros nos llevan a estos eventos no para controlar la lluvia, porque es absurdo”, afirmó, desestimando las versiones que lo vinculaban con ese tipo de prácticas.
Según detalló, su papel en este tipo de escenarios responde a una visión espiritual distinta: acompañar el ambiente del evento desde lo simbólico y lo energético. En sus palabras, se trata de “armonizar” no solo el entorno natural, sino también las emociones colectivas de quienes asisten.
“Nosotros no controlamos la lluvia. Negociamos para que las nubes sigan su desarrollo para el lugar que corresponda, pero que no afecte este espacio vital”, dijo.
Durante la conversación, el guía espiritual describió su experiencia en el concierto como un ejercicio de observación y conexión. Para él, estos espacios masivos son oportunidades para entender el comportamiento humano y, al mismo tiempo, promover un estado de equilibrio entre las personas.
También se refirió a la lluvia ligera que se presentó durante la noche, un hecho que alimentó aún más las especulaciones. Sobre esto, insistió en que no existe control sobre los fenómenos naturales, aunque sí habló de una relación simbólica con ellos desde su práctica espiritual.
La explicación no ha cerrado del todo el debate en redes, donde la mezcla entre espectáculo, creencias ancestrales y cultura urbana sigue generando interpretaciones diversas.
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