Todo inició con el regalo de un computador portátil de última generación a sus 50 años. El gran orgullo de Johanna Mahuth era que jamás algo "le había quedado grande", por lo que no entendía cómo era posible verse reducida a una "analfabeta digital".
La sensación solo empeoró tras meses de aislamiento por la COVID-19, cuando el país y el mundo se volcaban por completo a la virtualidad.
"El computador me llegó a pocos días del cierre de la convocatoria para la promoción 2021 de Misión TIC. Yo estaba segura de que era un programa de formación para jóvenes de colegios y universidades y no para analfabetas digitales como yo. Luego me enteré de que no tienes que ser joven ni estar en búsqueda del primer empleo. Así me presenté al examen y comencé a aprender programación", recuerda Johanna.
El éxito de esta terapeuta profesional con máster en políticas culturales y desarrollo, profesora universitaria, madre, compañera y fundadora de la Oficina de Sueños, un emprendimiento cultural que cumple 20 años, es hoy el grupo de estudio más grande que existe al interior de Misión TIC, el proyecto de formación gratuita del Ministerio de las TIC. Bajo la
conducción de Karen Abudinen, ministra de las TIC, tiene como meta formar a 100.000 programadores colombianos antes de 2022.
Este año se está capacitando a más de 54.000 personas, de las que 11.760 son mujeres, 1.524 de estas mayores de 40 años.
"En el grupo al que llegué éramos todas mujeres mayores de 40 años y comenzamos a tener tropiezos con los problemas de los algoritmos. Fue gracias al acompañamiento de los tutores como entendimos que nosotras, las mujeres, siempre hemos estado enfrentadas a ellos, a los retos. Entonces decidí abrir un grupo de estudio virtual llamado 'Mujeres poderosas TIC Senior' y descubrimos que somos mujeres acostumbradas a resolver algoritmos, es decir a enfrentar problemas y generar soluciones", relata Johanna.
En las primeras sesiones de tutorías se conectaron 12 mujeres, quienes entendieron que no era un tema de desactualización, sino de haber olvidado la experiencia adquirida a lo largo de la vida para resolver problemas "y esa es la función social que tiene un programador", aseguró Johanna.
Cada encuentro de estudio se fue convirtiendo en una lluvia de ideas de emprendimiento y creación de aplicaciones mediante el lenguaje de programación. El entusiasmo con el que se apropiaron de cada tema hizo que el grupo se viralizara entre los estudiantes de la Misión TIC, y que mujeres y hombres interesados en hacer parte del programa en diciembre próximo también se sumaran.
"Empezamos 12 mujeres y ya somos más de 50 de todas las regiones del país que participan en Misión TIC. Incluso, en nuestros encuentros de estudio hemos recibido a estudiantes de otras universidades que hacen parte del programa, mujeres en su mayoría, y personas que quieren conocer y recibir nuestro material de iniciación para personas con menos cero de conocimiento en los temas TIC", dice Johanna.