Cinco cuerpos sin vida fueron hallados este miércoles 22 de abril en una zona boscosa de la capital de Putumayo, específicamente en el sector que comunica con los barrios Villa Rosa 1 y 2.
Según el informe preliminar de las autoridades, las víctimas, todos hombres jóvenes, presentaban múltiples impactos de proyectil y quedaron tendidas en el suelo junto a las motocicletas en las que se desplazaban.
El hallazgo movilizó de inmediato a unidades del CTI de la Fiscalía y de la Policía Nacional para el levantamiento de los cadáveres y la recolección de evidencia técnica.
Escenario del crimen y primeras versiones: la sombra de la presunta “limpieza social”
Los residentes de la zona periférica indicaron a las autoridades que el lugar donde ocurrió la masacre es frecuentado habitualmente por jóvenes que se reúnen para el consumo de sustancias alucinógenas. Ante la gravedad de los hechos, anunciaron la realización de un Consejo Extraordinario de Seguridad.
Aunque las autoridades se mantienen prudentes sobre la identidad de los fallecidos, el despliegue judicial busca establecer si las víctimas residían en los barrios aledaños o si fueron citadas en este punto crítico de la vía que conduce hacia Villagarzón.
En esta instancia, las fuerzas de orden y la administración municipal analizarán la situación de orden público para determinar medidas restrictivas y acciones operativas que permitan dar con los responsables de este múltiple homicidio que sacude al sur del país.
Lea aquí: Fueron hallados sin vida los cuatro jóvenes secuestrados en zona rural de Jamundí
El crimen se registró pocas horas después de que circulara masivamente en redes sociales un panfleto que anunciaba una supuesta “limpieza social”. Para la comunidad, según lo relatado a las autoridades, existiría una relación directa entre las advertencias del escrito y la ejecución de los cinco jóvenes.
Este mensaje detallaba, al parecer, una amenaza explícita: “Llegó el momento de hacer una nueva limpieza para todos los vendedores, fumadores de droga, ladrones, violadores, estafadores”, señalando además que “los tenemos en la mira”.
El documento que alertó a los habitantes de Mocoa especificaba que la acción violenta se dirigiría contra “todos los chirretes, marihuaneros, bazuqueros, ratas, ladrones de motos, que encontremos por este sector y sus alrededores a cualquier hora del día; les vamos a dar candela”.
Las advertencias y zonas bajo amenaza
El panfleto no solo delimitaba los perfiles de las víctimas, sino que incluía una advertencia sobre posibles daños colaterales, afirmando que “no nos importará si caen inocentes; en la guerra siempre caen inocentes”.
Los autores del escrito enfatizaron su vigilancia sobre la vía Mocoa, la vía Villagarzón y sus alrededores, prohibiendo la presencia de personas consumiendo estupefacientes o cometiendo hurtos en dichos corredores.
La circulación de este mensaje termina con una sentencia que hoy cobra relevancia tras el hallazgo de los cuerpos: “Hagan caso, están advertidos”.
Las autoridades judiciales investigan la autenticidad del panfleto y su vinculación material con la masacre, mientras la población espera un pronunciamiento oficial que esclarezca los móviles del ataque.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .